Fausto Giraldo

“En el mundo se profundiza cada vez el inadecuado e impertinente consumo cultural, la gente disfruta de la sexualización de la mujer y la infancia a través de celebraciones o producciones video graficas, de los contenidos grotescos de canciones aunque sus ritmos son adictivos, del morbo criminal del sicariato y los estallidos delictivos, de las novelas diabólicas de la política y las románticas de la farándula. Este consumo cultural contribuye al deterioro social y abona al grado de violencia, conducta discriminatoria, individualista, excluyente, opresión de genero y étnico”.

Es cuando uno se pregunta ¿En donde está el papel de la familia, la función humanista de la formación académica, en particular universitaria, la acción de los gobiernos y sus instituciones, el rol de los medios de comunicación y las redes sociales?

Se lee “importantes avances en la inteligencia artificial AI”, tanta preocupación por la automatización, computarización, la cuántica y la artificialidad de la vida sin proponernos mejor desarrollar y profundizar la inteligencia emocional y cognitiva del humano, esto a fin de que permita entender que la sociedad “está leprosa” y se cae a pedazos.

¿Cuánto nos cuesta entender y comprender que EL FIN MAXIMO DE LA HUMANIDAD DEBE SER SU BIENESTAR?, entendido este en lo material y emocional, cuyos mecanismos son la dotación de elementos de vida de forma equitativa y justa: empleo, salud, educación, alimentación, vivienda; al mismo tiempo, oportunidades culturales a través de las diversas manifestaciones artísticas, el deporte, el sano ocio y esparcimiento.

Parte de este BIENESTAR constituye el planeta, su ambiente y naturaleza. 5 mil millones de años es el tiempo máximo de vida de la tierra, dicen los científicos, claro nosotros ya no estaremos con vida, sin embargo, este puede reducirse tal cual aumenta la acción del hombre en su auto destrucción, el calentamiento global ha cambiado las condiciones naturales de temporalidad y climáticas, el invierno es verano y el verano es invierno, las lluvias aumentan, los glaciares se deshielan, los pueblos se inundan, los cultivos se destruyen, se ha puesto en riesgo la seguridad alimentaria, la propia permanencia de especies vivas en la superficie del planeta cada día se vuelve insoportable.

Los multimillonarios investigan vida en marte o agua en la luna, previamente ellos mismo destruyen su hogar, proponen construir ciudades artificiales en otros planetas, quién sabe ya lo están haciendo formen parte de los expedientes secretos “X”, claro está bajo el criterio de acumulación máxima a costas de aprovechar a través de la plusvalía del trabajo se han enriquecido y según parece quieren dejar a sus herederos otros espacios de vida, aunque como va la cosa los herederos, con estes consumo cultural, los destruirán también y más rápido que temprano.

Reflexionar sobre este tipo de temas, contenidos y conceptos le es muy difícil a la sociedad, a la universalidad denominada universidad y, sobre todo, a los políticos que detentan el poder; si para ellos es difícil, para el común y mortal que es el consumidor cultural con mayor razón, pues sus mentes están siendo preparadas para ser objetos y no sujetos con roles críticos y transformadores.

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