La Cámara de Comercio de Ibarra, algunos concejales de Ibarra, Casa de la Cultura, UNP y otros ciudadanos de la sociedad civil, decidieron rendir un homenaje al doctor Julio César Trujillo, quien preside el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.
El evento se desarrollará el viernes 15 de junio en la Casa de la Cultura, núcleo de Imbabura en respaldo y reconocimiento a la gestión que realiza el doctor Julio César Trujillo al frente al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.
Julio César Trujillo de 87 años es un ibarreño de cepa, ama profundamente a Ibarra porque en ella forjó su carácter y descubrió su pasión por las leyes, las letras y el baloncesto. Como muchos, nació y creció en el seno de una familia humilde, pero la carencia de recursos no significó obstáculo alguno para sus aspiraciones futuras. Los maestros del Instituto Rosales, primaria de los Hermanos Cristianos y el colegio Sánchez y Cifuentes, fueron testigos de su capacidad intelectual, ya evidente a muy corta edad.
El joven provinciano llegó a la capital durante los años 50. Y lo hizo para dejar huella.
Tras años de estudios, se graduó con honores como doctor en jurisprudencia en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) en 1958. Y casi de inmediato, se convirtió en catedrático de Derecho del Trabajo en la misma institución que lo formó como profesional.
Durante la década de los 70, y aún vinculado a la catedra universitaria, fue perseguido por las dictaduras, por defender la democracia y anhelar su retorno. Así, el provinciano, ese ibarreño orgulloso, se convirtió en la piedra en el zapato del poder centralizado y tuvo que refugiarse en la selva amazónica por varios meses.
A su regreso, lideró la conformación del partido Democracia Popular que en alianza con el partido populista Concentración de Fuerzas Populares, alcanzó la presidencia de la república con Jaime Roldos Aguilera. En ese mismo proceso, el ibarreño obtuvo por apoyo popular un escaño en el Congreso Nacional en 1978.
Seis años más tarde fue candidato presidencial en el partido que ayudó a fundar. Los resultados no fueron los esperados para los ibarreños que querían ver a su mejor representante como inquilino de Carondelet.
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