Jorge Proaño Almeida: ‘Nunca devolvimos dineros al erario nacional, fue una calumnia’ (2006)

  • “Jamás regresé dineros al erario nacional por no tener en qué gastar, fue una calumnia mendaz, atrevida, malsana, preñada de odio, con la que se hizo plataforma política”.

Nació en Ibarra el 7 de julio de 1930; fallecieron sus padres cuando apenas tenía seis años. Sus estudios primarios los hizo en Cotacachi, luego la secundaria en los colegios Otavalo y Juan Montalvo y en el Mejía donde se graduó de bachiller en 1949.

Obtuvo el título de odontólogo en la Universidad Central del Ecuador; desde 1965 ejerció la docencia en el colegio “Otavalo” y posteriormente en el colegio Nacional de señoritas “Ibarra” donde fue Vicerrector.

Fue alcalde de Ibarra en la dictadura del triunvirato militar entre febrero de 1976 y el 15 de septiembre de 1978. Otros cargos desempeñados son: Presidente del Consejo Provincial de Imbabura (1960- 1961); Presidente del Concejo Municipal de Cotacachi desde 1962 al 1965, luego accedió a la diputación, a la Asamblea Nacional Constituyente, elegido diputado de Imbabura en 1968, entre otros cargos públicos.

Durante su alcaldía, se le acusó de haber devuelto dineros al Estado porque no sabía en qué gastarlos, lo cual Proaño desmiente totalmente.

Está casado con la señora Martha Bonilla Madera, la pareja procreó cinco hijos, una mujer y cuatro varones.

¿Usted no cambia Ibarra por otra ciudad?

Viví en Quito 13 años, me pedían que venda la casa de Ibarra para vivir en la capital, pero me resistí, porque soy un enamorado de mi tierra, enamorado de vivir como se lo hace aquí, en estas casas solariegas, con una comodidad extraordinaria.

¿Qué le viene a la memoria sobre esta ciudad?

Añoro a Ibarra, una ciudad solariega, con sus calles tan limpias, espaciosas, tranquilas. Recuerdo las horas del mediodía cuando no había una sola persona en las calles, cuando se veía un carrito a la distancia. Eran los años 30 y 40, Ibarra tenía unos 12 mil habitantes, era una ciudad hermosa, con sus calles, con su aroma a guayaba y con la música que salían de las casas.

¿Cómo era la Ibarra de antes?

Calles empedradas, pero maravillosas, los huertos que casi nunca faltaban en las casas, eso le daba un ambiente especial a esta tierra, ese aroma maravilloso de los jardines y de los frutales de las huertas que estaban cerca de las calles; fincas y haciendas en sus alrededores, eran parte del paisaje citadino, donde íbamos a tomar leche ordeñada con los panes tradicionales de Ibarra.

¿Cuáles eran las diversiones?

Había muy pocas fiestas, las más célebres las de fines de año en el Club Imbabura o en el Hotel Roma; pocas fiestas particulares con toda corrección y respeto, sin abusos.

¿Y las películas del cine Gran Colombia, el teatro municipal?

Primero el encuentro de amigos en el parque Pedro Moncayo, después de las meriendas, paseábamos y conversábamos de maravilla hasta que fuera la hora del cine; era el encuentro de los enamorados; vida hermosa porque se desarrollaba en medio de la consideración y respeto.

¿Cómo le ve a Ibarra en este 2006?

Ibarra ha crecido espectacularmente, si comparamos con lo que fue hace 50 años. Ibarra ha dado un salto increíble, pero en crecimiento, no se ha desarrollado, no se han respetado los planes reguladores; no se ha modernizado la ciudad, se le ha dejado huérfana de espacios verdes, de los pulmones que debe tener una ciudad.

Nosotros expedimos una ordenanza para realizar el famoso pulmón y centro de distracciones que le hubieran dado otra tónica a nuestra ciudad para que no sea una ciudad de paso.

Se pensaba hacer ahí un zoológico, un jardín botánico, un espacio verde para camping; un velódromo, un cartódromo, canches de básquet, de fútbol, es espacio de 70 hectáreas estaba relegado solo para eso.

El tema de los espacios verdes, causó polémica en los años 70

Los famosos espacios verdes aquellos que se iban a enajenar, pude conocer dos escrituras públicas a favor de personeros municipales, tuvieron que devolverlos con toda la vergüenza, porque eran patrimonio de la ciudad y no usufructo de nadie.

¿Se dijo que en su alcaldía usted regresó dineros al Estado, porque no sabía en qué gastarlos?

Jamás hubo tal cosa, fue una calumnia mendaz, atrevida, malsana, preñada de odio con la que se hizo plataforma política.

Nosotros teníamos los dineros en el Banco Nacional de Fomento, en 1977 se creó el Banco Central, nosotros teníamos el deber irrestricto de pasar esos fondos al Banco Central, eso hicimos, pero el Gerente de dicha entidad que mal quería a Ibarra, por haber traspasado esos fondos de un banco a otro, se dijo que hemos devuelto esos dineros al erario nacional, ese fue el principio de esta infamia.

Dirección: Ibarra - Ecuador
Teléfono: 099 718 4835
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