Por: Gabriel Hurtado Valencia
PARLAMENTARIO MUNDIAL DE EDUCACION
La secuencialidad sintáctica continua o actividad lectora gramatical, es el único ejercicio cognitivo que repercute favorablemente en todos los “sistemas distribuidos del cerebro”; favoreciendo de manera particular a la predisposición de la mente para la creatividad. Apuntemos que la teoría de la mente (aprender a aprender) no es posible sin la asiduidad a la actividad lectora gramatical, de modo que no se trata de llevar a cabo tipos de lectura, sino de la ejercitación de la dualidad hemisférica cerebral, que a fuerza de la constante realización de la ALG mejora la calidad de lo más obvio del cerebro humano, ya que la actividad de la células gliales, especialmente los astrocitos, alcanzan niveles significativos de eficacia en la realización de su funcionamiento natural en la existencia de las neuronas, de tal manera que la regeneración de la mielinización de los axones es coadyuvante al óptimo funcionamiento del SNC.
Los procesos cognitivos básicos y superiores no podrían alcanzar su cometido natural sin la ejercitación de las AC con la actividad lectora gramatical, ya que consideramos que la inteligencia lingüística es la más importante, lo cual no tiene que ver con el lenguaje oral o escrito, sino con el desarrollo del Área de Broca, es por esto que encontramos ocupando el primer lugar al lenguaje en lo que se conoce como la base de la inteligencia, según el Prof. Richard J. Haier, en su obra Inteligencia y cerebro.
Hasta antes del aparecimiento de las neurociencias, se consideraba que el líquido cefalorraquídeo era la esencia de la mente, pues esto quedó descartado. Los estudios que hemos realizado respecto del dualismo, nos dan resultado: que la ALG es la que en definitiva permite la formación de la mente, considerando a ésta como determinante en la creación de las ideas. Platón hablaba del mundo de las ideas y del principio de reminiscencia. Consideramos que el PR no alcanzaría efectiva realización sin la particularidad de la actividad lectora gramatical; así como aquello de “escribir de modo matemático lo que el sentido común nos dice que es verdad” (La navaja de Ockham), esto aparentemente tiene que ver con las matemáticas; pero recordemos que Guillermo de Ockham, fundamentó lo del principio de parsimonia, postulando, que: “Es vano hacer con mucho, lo que se puede hacer con poco”.
La lectura gramatical, con niveles de dificultad en la realización, mejora la actividad del área de la memoria y consecuentemente la neurogénesis, que está localizada en esta área del cerebro, potenciando la neuroplasticidad, de modo que la maleabilidad adaptativa del cerebro es favorable a la actividad del área donde se produce la dopamina (área de la sustancia negra) responsable de los movimientos voluntarios del cuerpo.
Cuando leemos de manera recreativa, nuestro cerebro se convierte en un laboratorio, mejora la calidad de lo más obvio del cerebro, desarrollando significativamente el razonamiento y la eficacia de la producción de ideas.