Por: Francisco Hadathy Moreno.
Ibarra, dentro del contexto histórico, identitario y de su bien ganada calidad humana y herencia sociológica, es una urbe que afincó su prestigio hereditario a través de sus principios inquebrantables que fueron sembrándose con mucha sabiduría y sapiencia para fundamentar aquellos valores insustituibles impartidos por sus progenitores. Nuestras antepasadas generaciones, las que sin lugar a dudas, han ido perseverándose y manteniéndose indeclinables en aquellos principios de ética, moralidad y honestidad, representan la honorabilidad de ciudadanos y ciudadanas de nuestra respetable ciudad de Ibarra.
Lastimosamente, el tiempo, las circunstancias y la sistemática descomposición de las sociedades en el mundo y especialmente en nuestro país y nuestra otrora “franciscana” ciudad, aquellos VALORES ÉTICOS-MORALES, se los ha descartado de manera irracional e incomprensible. Lejos de vivir felices y con la frente en alto; donde servir a la ciudad, o en este caso, a la misma provincia de Imbabura, era un HONOR, UN ALTO PRINCIPIO CÍVICO Y MORAL
Cualquier encargo público se lo asumía de manera responsable, con “cero corrupción”, honestidad sobre todas las cosas, y dignidad probada en la DELICADA PERO PRIVILEGIADA MISION DE SUS FUNCIONES. En otras palabras, con la misma humildad, recursos y bienes adquiridos durante años y años de trabajo honesto, se salía por la puerta grande, con la frente en alto y ningún cuestionado enriquecimiento.
Pero la regla y el gesto de esos ilustres personajes, se rompe alevosa y premeditadamente, calculada y astutamente manipulada a través de grupúsculos de monigotes, diabólicamente fascinados por el dinero fácil, confabulados con la misma vara y la miseria humana que les unió.
Es una tragedia, lastimosamente convertida en historia real y cotidiana de nuestra ciudad. vilipendiada, desprestigiada y transformada en caja chica de los politiqueros, financistas, muchos ya delincuentes asiduos que han hecho “banco de riquezas mal habidas para sus fortunas intocables”.
ciudadanía sufrida y aguantadora, despertemos, levantemos miles de voces de protesta, ibarra no se merece este incierto presente, peor un futuro de esta misma naturaleza para nuestros hijos. ustedes tienen la palabra.