Por: Gabriel Hurtado Valencia
Recuerdan ustedes aquel Ave de albor supremo que aquel día descendió para el cumplimiento de esos sustantivos que serán para siempre como pétreos renglones en las páginas del tiempo, evocando el significado de la eternidad. Pues bien, esa fragilidad, esa ternura personificada en el vuelo blanco por los confines de la humanidad: esa es, señores, la PAZ.
Han de saber los seres de naturaleza racional: que esa Palabra de mínima extensión gramatical, en cuyo guarismo está implícito “El equilibrio y armonía con la naturaleza”; su significado y significante que abarca una extensión más allá de lo posible en la vastedad del universo, es por definición: Síntesis de la existencia del ser más inteligente de la creación; y es a su vez por antonomasia, “sustantivo del Creador”, esto a juzgar por su condición natural de nombre propio en la gramática de la eternidad.
PAZ es la única palabra intrínseca de la que tiene conocimiento el alma humana, lo que quiere decir, que este sustantivo supremo es la totalidad del alfabeto con que se comunica el Soplo Divino con el cuerpo que lo contiene. ¿Qué si le niegas a vuestra propia alma aprender el lenguaje para comunicarse? ¿Qué si le niegas a tu alma el conocimiento de sí misma al interior de tu propia naturaleza?: La habrás condenado a perderse para siempre en la infinitud sin retorno de la realidad atemporal en el conjunto total del espacio.
La peor ignorancia de los seres humanos, es: el desconocimiento del significado espiritual de la palabra PAZ. Sócrates dijo: “Solo hay un bien, el conocimiento, solo hay un mal, la ignorancia”. Aludimos estas palabras del más grande de los filósofos atenienses para amplificar la noción, que la búsqueda de la PAZ, señores, no es el simple significado que encontramos en los diccionarios de todas las lenguas del mundo; pues la PAZ es indispensable para la existencia de todas las especies del reino animal, la paz es más importante que la vida misma; porque de la paz depende la vida. El significado espiritual de la palabra PAZ no es posible describirlo con el lenguaje verbal o escrito de los seres dotados de razón; el significado de la palabra PAZ está en el Ser, pero no es el Ser; es, por tanto: la naturaleza de la que se hizo a sí mismo el Creador. Se infiere, que cuando los seres humanos buscan la PAZ, con el fin de traerla a la realidad a través de la comunicación del alma; ésta confirma la certeza de su existencia al otro lado del origen de las cosas.
Cuando los hombres de bien pronuncian la palabra PAZ: la vida se renueva con la sabia de este sustantivo del alma. Pronunciar la palabra PAZ equivale a la abundancia de la leche materna para el sustento de la vida de las inocentes criaturas destinadas a ser laureadas por el destino. Por el contrario, los que hacen la guerra: derraman el alimento divino de los pechos de una madre, negándole así a esos pequeños e inocentes humanos la continuidad de la vida bajo la luz del sol.