Se escuchaban consignas que exigían el congelamiento del incremento en el costo de los combustibles, el gobierno emitió el decreto fijando el precio de la gasolina extra en $2,55 por galón y el diésel en $1,90 por galón.
Los combustibles se constituyen hoy en el juego de ajedrez de la política ecuatoriana, por un lado las organizaciones sociales, actores del correismo y otros frentes venían impulsando como consigna principal del andamiaje de movilizaciones el “congelamiento” de los costos de gasolinas y diesel, mientras el gobierno en principio no estaba de acuerdo con esta exigencia.
En el tablero están las fichas, hay que hacer movimientos: el presidente se reúne con dirigentes y asambleístas de Pachakutik, a día seguido la jugada fue “decretar el congelamiento” pero con valores superiores a los del momento del planteamiento, paquetazo se ha denominado por parte de los sectores sociales.
Esta decisión posiciona, a mi juicio, dos ideas en el imaginario poblacional: primero que “el congelamiento fue producto de un acuerdo con PK”, y segundo, la principal consigna que originaba la idea de paralizaciones se cayó y obligó a las organizaciones a replantear su “cabeza” de bandera de lucha que ya no es el congelamiento sino la rebaja de precios de los combustibles.
La jugada del régimen privilegió el ámbito político, sin duda alguna deja por lo menos débil la posibilidad de reeditar un paro como el de octubre del 2019, pese al incremento no previsto.
Es un hecho que la situación económica del país es difícil, ha de considerarse que no se puede socavar los bolsillos de las escuálidas economías de los pobladores, en el país hay 5 millones de ecuatorianos en desempleo, las medidas de ajuste reducen la capacidad adquisitiva de los ingresos y no contribuyen a salir de la crisis, por tanto quienes gobiernan deberían poner en juego toda su creatividad e iniciativa para generar recursos considerando la relación fomento productivo y empleo para aumentar los aportes al fisco, caso contrario sin empleo la gente no tiene dinero y se “ahogan” en inadecuadas condiciones de vida.
Asa también el costo de los combustibles se ha convertido en el discurso mediático y coyuntural de los movimientos sociales y de otros “actores”, su afán protagónico no construye una estrategia que posicione un plan integral, no de lo que deba hacer el régimen gobernante, de cara a los ecuatorianos para que se conviertan en opción política o alternativa electoral.
En todo caso no observo la posibilidad de que este juego finalice con un “jaque” peor un “mate”, más sin embargo el desarrollo de la conciencia social debe basarse en un amplio debate dialógico de todos los sectores en la búsqueda de alternativas de cambio económicos sociales para el Ecuador y en caso de la movilización recordar que la violencia de donde venga genera violencia.