Por Pedro Pablo Caicedo.
Literato
Es realmente alarmante como los concejales se burlan desparpajadamente de la ciudadanía al omitir mal intencionadamente a los postulantes a esta condecoración que con sobrados méritos optaron por presentar sus expedientes.
1. Una comisión nombrada aparentemente para que recibiera y estudiara la documentación de los postulantes, cometió estos terribles errores:
1.1. No elaboró una tabla valorativa de ítems para calificar los méritos como: instrucción, ejercicio profesional, iniciativas personales en favor de la comunidad, libros escritos, acciones en favor de la ciencia, técnica, cultura y más elementos que garanticen su idoneidad.
1.2. En un informe escueto y sin argumentación, solamente se menciona a un solo candidato agrandando méritos, pero omitiendo sin vergüenza los méritos de los demás postulantes
1.3. Tampoco presentó un análisis exhaustivo, valorado y calificado de cada uno de los candidatos para que la ciudadanía sepa a ciencia cierta que el estudio de la documentación no está parcializado.
1.4. En forma muy parcializada y por tanto injusta, solo fueron leídos los méritos de un candidato previamente escogido antes de la sesión edilicia. Nunca mencionaron los méritos de los demás oponentes. Es un truco muy elaborado para engañar a la ciudadanía y nombrar a alguien de su agrado.
1.5. Y lo peor de todo, los concejales nunca estudiaron ni analizaron los méritos de todos y solo admitieron a uno en clara evidencia de su favoritismo. El presidente de la comisión con su silencio cómplice amparó el pésimo informe.
1.6. Finalmente presentan el dichoso informe con apenas horas de anticipación para evitar que algún concejal presumiblemente inteligente, revise la documentación. Eso es tramposo y malintencionado.
1.7. Este evento que se trasmitió por Facebook, la Radio y las redes sociales demuestra claramente las inconsistencias de este malhadado episodio que aumenta el desprestigio de esa comisión.
La ciudadanía evaluará si este acto fue por negligencia (incapacidad burocrática), porque los candidatos fueron muy superiores a los evaluadores o sencillamente es otro acto de corrupción.
Así las cosas, el Consejo en pleno recibe un informe sucinto, escueto, parcializado, sin argumentos, sin una terna para que el organismo analice y sin ningún elemento de juicio que respalde la parcializada recomendación.
Es cuando el secretario lee el informe; da tiempo disque para que voten y en una gran demostración de obesidad mental los concejales no oyeron bien el informe porque algunos estaban ensimismados con el celular, otros casi somnolientos y otros mirando la puerta como que ya quieren abandonar la sala. El presidente del consejo no inicio la disquisición éticamente obligatoria y colaboró con un mutismo impresionante
El secretario manifiesta que se proceda a la votación. Nadie habla, el silencio es más prolongado que lo normal. Entonces con voz altilocuente proclama que se aprueba el informe. Se consume un nuevo acto vergonzoso de burla a la meritocracia que debió ser cumplida, se brinda un teatro televisado mal interpretado para favorecer y respaldar a uno solo, omitiendo deliberadamente los méritos y ejecutorias de los demás.
En esta contienda para la condecoración intervinieron ciudadanos de altísima calidad intelectual, profesional, técnica y de ejemplares ejecuciones en favor la ciudadanía. Pero la Comisión de estudio los omitió y el Consejo en un silencio cómplice y vergonzoso aprobó sin leer, sin estudiar, sin comparar, sin entrevistar, sin hacer nada. Parece que todo estaba prefabricadamente definido.
Estos hechos desaniman a la ciudadanía a intervenir; tan cierto es esto que, de la convocatoria para cinco condecoraciones, solamente se presentaron para dos. Demostrando así el desprecio a estos actos burlescos que solamente desestimulan a los ciudadanos de valía
De esta sesión se deduce la calamitosa forma de llevar las sesiones de una entidad que debería ser respuesta a los anhelos de la ciudadanía pero que se ha convertido en un grupo de burócratas que sufren el síndrome de rebaño, solo se preocupan de sus buenos sueldos y más prebendas que brinda la burocracia dorada.
En una entrevista de televisión un munícipe reconoció que el reglamento para las condecoraciones debió actualizarse y lamentó que la gente no interviniera, pero no se disculpó que la decisión municipal fue sesgada. Además, el entrevistado se equivocó claramente al decir que la condecoración Abelardo Moran Muñoz según la Ordenanza respectiva es para periodistas y omitió deliberadamente que es también para escritores y literatos. ¡Que barbaridad!!
Pero de esto conoce la ciudadanía que solo les brinda desprecio…desgraciadamente. Lo que fomenta la desconexión entre la ciudadana y estos concejales que dicen representarlos.
El detalle de esta vergonzosa sesión está también gravado en las redes sociales, WhatsApp, Facebook, google, Instagram y demás servidores incluyendo la Radio Municipal de Ibarra.