Por: Gabriel Hurtado Valencia

PARLAMENTARIO MUNDIAL DE EDUCACION

Por más de tres siglos se dio por sentado que la esclavitud de los negros fue por diferencia racial; en otras palabras, aduciendo que los negros eran inferiores a las personas de piel clara; y que por este motivo debían ser convertidos en esclavos. Hoy en día se ha comprobado científicamente que no existe superioridad racial, de tal modo que se ha llegado a concluir “que el “racismo”, es biológicamente insostenible”. Queda claro que gracias a estudios hermenéuticos de los textos históricos sobre la esclavitud de los africanos, “la fusión de horizontes”, de Gadamer, nos permite descartar aquello que supuestamente justificaba el trabajo esclavo.

En “Dialéctica del Amo y el esclavo”, término acuñado por Alexander Kojéve, Hegel manifiesta que “La cultura es la acción del hombre sobre la materia”; por tanto, se infiere que quienes crearon la cultura fueron los esclavos y no los humanos de piel clara. Los humanos de piel clara se inventaron aquello de la inferioridad de los africanos, para justificar en la historia su inferioridad de pensamiento en la relación de producción, o sea que recurrieron a la “infracción de todas las leyes” para obtener superávit, no con mano de obra barata, sino con mano de obra de personas esclavizadas.

Hegel es considerado el filósofo más importante de la modernidad, su obra “Fenomenología del espíritu”, está entre las obras maestras de la filosofía occidental. Si este filósofo alemán dice que “la cultura es la acción del hombre sobre la materia”, entonces ¿Cuál es el papel que juega el esclavista? Como ustedes habrán entendido, el esclavista no tiene nada que ver en la creación de la cultura, ni en el desarrollo de la humanidad, todo se lo debemos a los esclavos: La educación, la difusión del cristianismo, el aparecimiento de la imprenta; en definitiva, la revolución industrial, fueron posible gracias al aporte intelectual y físico de los africanos. Para muestra un botón: Estados Unidos es el país más poderoso del mundo por la explotación de la mano de obra de los Afroamericanos, en los años previos al aparecimiento de las fábricas.

Los pueblos nativos de América Latina y de Norteamérica, sobrevivieron gracias a la llegada de los africanos, caso contrario abrían sido exterminados en su totalidad por la barbarie de la conquista: tal es el caso de los aborígenes de lo que hoy es Haití, los Taínos, que no soportaron los rigores de la colonización, que causó su exterminio.

El hombre de piel negra: es la historia misma de la humanidad, toda vez que todos descendemos de los primeros bípedos africanos. Es por esto que los científicos del Genoma Humano, establecieron esta frase: “Todos llevamos un africano bajo la piel”. De tal manera que los humanos que se consideran superiores por su color de piel, no hacen otra cosa, que ¿dudar de la ciencia o negar su cristianismo? -Perdonen esta dislocación sintáctica-; ya que el color claro de la piel se debe, según investigaciones científicas, a la adaptación convergente y no a la existencia de individuos diferentes a los descendientes de nuestros antepasados homínidos; en otras palabras, el color de la piel en los humanos evolucionó de negro a claro debido a las condiciones ambientales y la necesidad natural de adaptación.

Es verdad que a muchas personas les gustaría seguir saboreando el manjar agridulce del “racismo”: y no se les debe culpar por eso, ya que han incorporado esa conducta a su modus vivendi. Afortunadamente los humanos no son eternos. Confío que esta pregunta ayude a ilustrar lo que antecede: ¿El racismo: nos hace menos o más inteligentes?

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