Fausto Giraldo

Mantengo el criterio que el debate permitió conocer la capacidad, calidad, conocimiento y conducta de postulantes a una dignidad.

Por otro lado, considero que la ciudadanía de Ibarra merece “respeto” y precisamente es lo que en casi la totalidad de candidatos no observé, parecería que la falta de propuesta, la vieja práctica política, la propia inestabilidad emocional producto de la desesperación al ver que no son opción dedicaron su tiempo al ataque y acusación sin sustento.

Observo con preocupación que la mayoría de candidatos desconocen el territorio e incluso competencias y funciones de los Gobiernos Autónomos Descentralizados Cantonales.

Asi también en el segundo bloque algunos candidatos sugieren ideas pero el límite es que no se expone como se las ejecutarán, siguen siendo generalidades.

Indudablemente que Álvaro Castillo mostró ecuanimidad y conocimiento del territorio, la gestión pública y formulación de una propuesta que puede ser fortalecida.

Ciertamente la ingeniera Herrera tiene experiencia en la acción política, hay una propuesta, pero se vio limitada en su exposición en donde pesó más el “ataque” y no demostró si tenía o no capacidad para asumir la alcaldía.

La conducta demostrada por el señor Arias, su forma “malcriada”, es lo más expresivo y visible, quizá representa algún resentimiento al no haber sido “el elegido” como candidato de la Revolución Ciudadana. La ciudad requiere una administración sería y madura, a la altura de la dignidad a elegirse.

El debate no debió convertirse en un “sainete” de mal gusto, los demás candidatos y candidatas, que no personalizo, lo hicieron en el primer bloque.

Se ha de insistir que el formato de debate no es el adecuado, no genera el espacio para exponer de forma integral por lo menos una propuesta mismo que considere que, como, donde e impactó o resultados a obtener y que solucionen un problema o necesidad específica.

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