Enrique Ayala Pasquel: “Soy un velasquista de cepa” (Revista Imagen 1998)

Por Jaime Salazar P

Enrique Ayala Pasquel, ex gobernador de Imbabura en la década de los cincuenta de este siglo, conoce de cerca la vida del extinto presidente de la República, José María Velasco Ibarra, quien gobernó el país por cinco ocasiones, dominando la política ecuatoriana por cerca de 40 años.

Quien mejor que Don Enrique Ayala para que nos cuente su vida y la del caudillo velasquista, por el hecho de que fue su gobernador, además era muy amigo, a tal punto que Velasco pernoctó en su casa por algunas ocasiones.

¿Qué recuerdos se agolpan en su memoria Don Enrique?

Desde que regresé del colegio San Gabriel de Quito a radicarme en Ibarra, me dediqué a la política porque me gustó siempre, pero la política tomándole como un servicio a la colectividad, no como una actividad que produzca réditos económicos.

¿Usted comenzó como Jefe Político de Ibarra?

Si, esto fue en el gobierno del doctor Velasco Ibarra, porque fui velasquista y me he de morir así; a mucha gente le llama la atención que yo siga con estas ideas si ya murió Velasco, para mí no se acabó el velasquismo, la memoria de José María vive en mi mente y en mi corazón.

¿Luego qué pasó?

Me desempeñé como gobernador en el tercer velasquismo, justamente cuando terminó el período, estaba como ministro de Gobierno, Camilo Ponce.

¿El velasquismo era sinónimo de populismo?

El velasquismo no era un partido político, era un gran movimiento nacional que se agrupaba alrededor de la figura de Velasco con individuos de derecha, de izquierda, de centro y de todas las tendencias políticas. En definitiva en el Ecuador creo que todos alguna vez fueron velasquistas, excepto el “lluro” Córdova.

¿Es verdad que Velasco murió pobre?

La oposición decía que Velasco era pobre, que sus ministros robaban mucho y que la esposa recibía regalos millonarios, pero eso era una calumnia, una falsedad, porque hemos visto que Velasco y su familia eran pobres y no tenían ni un vehículo para su uso personal, doña Corina precisamente murió atropellada por el autobús, esto en Argentina.

Algo que me llamó la atención es que Velasco siendo un hombre parco, duro, murió de amor, falleció su señora y después cuando regresó al país dijo: vengo a escribir y a morir

¿Cómo era Velasco, se dice que era serio, que comía poco?

A Velasco le gustaba mucho la conversación, el chiste, le gustaba ser alegre, reírse; en esta casa tuvimos la oportunidad de desayunar, almorzar, hacíamos vida en familia con él. Antes de ir a un banquete que le ofrecían, se servía una tasa de consomé de pollo y una presa, generalmente la pechuga, luego su buen vaso de vino, porque le gustaba el vino chileno.

¿Pero el doctor Velasco no tomaba ni fumaba?

No fumaba nunca, tomar whisky raras veces, muy poco, pero con frecuencia tomaba vino marca “Concha y toro”, “Casillero del Diablo”, sobre todo.

¿Velasco llegaba a la presidencia con gran respaldo popular, pero con el apoyo de las fuerzas armadas, causantes también de sus caídas?

Velasco se preocupó mucho por las fuerzas armadas, pero lamentablemente siempre le traicionaron. El movimiento velasquista era enorme, muy unido en la lucha electoral, por eso triunfaba, pero una vez que llegaba al poder, el velasquismo se dividía en tres o cinco facciones irreconciliables y dejaban abandonando al Presidente.

¿En esencia cuál era el pensamiento del velasquismo?

Velasco siempre se preocupó del pueblo ecuatoriano y es por eso que en sus administraciones hizo decretos importantes como la libertad de elección

¿Aquí en Ibarra hubo manifestaciones en contra de Velasco?

Cuando fui gobernador no hubo protestas, pero sí cuando fui Presidente de CORFONOR, Corporación de Fomento del Norte con sede en Tulcán y recibí un telegrama del doctor Velasco Ibarra en donde me pedía que me traslade inmediatamente a Ibarra.

El alcalde de Ibarra en ese tiempo era Galo Larrea, Galo me dijo a tiempo que has venido para poder hablar con el Presidente, porque el gobernador se había escondido, le llamé al doctor Velasco y el problema se solucionó.

¿Pero en Tulcán el Presidente Velasco no pudo aterrizar, había protestas y las mujeres le impidieron acercarse al aeropuerto?

Cuando había cambio de ministro, siempre presentaba mi renuncia por delicadeza, cuando era ministro el “chino” Nebot se descuidó, porque no me ratificó, ni me aceptó la renuncia.

Me llamó de la presidencia, Toya Samaniego para decirme que el doctor Velasco salía para Ibarra a las ocho de la mañana y que salga a recibirle, le dije: Verá Toya yo ya no soy el gobernador de Imbabura porque renuncié, pero como velasquista estaré en el campo de aviación.

Luego el Presidente Velasco decidió viajar a Tulcán, el ministro Nebot y yo le dijimos que no era conveniente que vaya porque la gente de Tulcán es muy brava, pero no hizo caso.

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