Por Marco Tulio
En las próximas elecciones seccionales del 5 de febrero , el voto de los jóvenes será determinante, ese día será histórico y está a la vuelta de la esquina.
Ese grupo de muchachos, de jóvenes que están entre los 16 y 35 años, por ahora tendrán una inmensa responsabilidad, jugarán un rol muy importante en esta contienda electoral, esto se debe a que, de los 13,5 millones de ecuatorianos habilitados para votar, el 32, 6 % del padrón electoral le corresponde a este grupo. Ellos con su mente fresca, sin tanta contaminación de la “vieja política “, tendrán que escoger a los más idóneos, capaces y competentes, para que nos representen, administren y legislen de la mejor manera en beneficio de los habitantes de esta ciudad.
De tal manera que estos últimos 7 días que faltan para que llegue el día de las elecciones, deben ser de reflexión para todos. Porque nuevamente tenemos la oportunidad de elegir y no caer en: ofrecimientos demagógicos; En los salvadores; En los mismos de siempre; En los acusados de peculado, o en los que tienen juicios penales pendientes con la justicia. Ojalá esta vez votemos con razonamiento y no volvamos a equivocarnos. IBARRA SE MERECE MUCHO MAS DE LO QUE TIENE HOY. No podemos darnos el lujo de perder el tiempo infamemente, ya hemos perdido más de dos décadas con administraciones “nefastas “, que han retrasado el crecimiento y progreso de esta hermosa Ciudad.
Por lo tanto, echemos al ” tacho de la basura”, esos mensajes falsos de aquellos candidatos que sonríen desde sus pancartas, como queriendo demostrar bienestar y empatía, a la par de los discursos mentirosos que encubren el perverso deseo de “engatusar ” a los electores para llegar al poder con el único afán de lucrar ilícitamente de los dineros del estado. Desechemos a los candidatos con campañas políticas millonarias y ostentosas. Porque de llegar a ser autoridades, simplemente nos pasarán la factura, con más impuestos y actos de corrupción sin límites.
En conclusión: Ibarra se merece una mejor suerte, requiere urgente un plan urbanístico de largo aliento, mejores políticas que planifiquen una ciudad ordenada, progresista y que camine acorde a la nueva dinámica del buen vivir y que nos conduzca a la modernidad, como corresponde y nos merecemos los ibarreños de nacimiento y los de corazón. (M.T.A.V)