(Por Marco Tulio)
Los debates que mantuvieron los candidatos a prefectos del país y particularmente los de Imbabura, dejaron al descubierto que siguen con la misma retórica de siempre y que a más de tener poco espacio de tiempo para profundizar los temas de interés ciudadano, para lo único que sirvió fue para dar rienda suelta al SHOW mediático, de ahí el nombre de debate desabrido.
Profundizando en el tema, hay que tener claro que en la actualidad y en la nueva dinámica de hacer política, los debates mayormente no inciden en la decisión final del elector. Es decir, ni te dan, ni tampoco te quitan votos. Esto se debe al poco interés y rechazo hacia los políticos por parte de los ciudadanos.
Es verdad y así sucedía, en los años 90 y 2000, los debates creaban una gran expectativa y a la vez insidian directamente en los votantes en la toma de decisiones, por dos aspectos fundamentales: Por la calidad de los políticos y porque en esos tiempos los medios de comunicación tradicionales estaban en pleno apogeo y promovían verdaderos debates, con altura y calidad. pero hoy, no queda ni rastro de aquellos tiempos.
Por ahora es una mera formalidad para cumplir con la ley, porque los únicos que siguen estos “debates ” son algunos políticos, familiares de los aspirantes, periodistas, opinólogos y nadie más.
Por lo tanto, los ” famosos debates ” aparte de ser “aburridísimos”, pasan por desapercibidos. Por ejemplo: No creo que una persona común, un domingo de descanso con su familia y que a lo mejor están mirando alguna película en su televisor, en una hora determinada tenga que interrumpir para ver a un grupo de políticos debatiendo “nada”. Porque, para lo único que sirvió fue para ver la gran debilidad y desconocimiento de las competencias y atribuciones de un prefecto.
En resumen, el elector sigue sin tener claro cuál es la mejor propuesta para la provincia y que candidato le da mejores garantías para no desperdiciar nuevamente su voto y seguir igual o peor que antes sin avanzar un solo milímetro. (M.T.A.V)
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