Por Jaime Salazar P
La restricción del gasto público debe ser parte de la política local, provincial y nacional, pero en la práctica el uso del erario nacional es a discreción en el sector público, no hay controles en los gastos que hacen las dependencias estatales, porque se cree que el Estado es de todos y de nadie.
Los entes estatales han desperdiciado los recursos, tal como se ha demostrado a lo largo del tiempo, obras monumentales que hoy están abandonadas, solo para citar el edificio de la UNASUR, cuántos millones de dólares y los costos beneficio para el país, ninguno; gastos en horas extras y viáticos sin mayor control y supervisión, hacen que llegar a ser servidor público sea una apetencia burocrática por los múltiples beneficios que representa por sobre el resto de los mortales.
Al no existir austeridad en el gasto público seguiremos sin crecer, sin poder salir de la pobreza, del subdesarrollo, derrochando los pocos recursos que se tiene y subiendo los sueldos de los legisladores, los burócratas, los concejales que no timbran tarjeta y no se saben si están ocho horas trabajando, esto va mermando las economías nacionales y locales de un país que está en crisis.
En el pasado se entregaron sedes sociales a varias organizaciones, muchas de las cuales son ociosas y no representan ninguna utilidad, son verdaderos elefantes blancos, que reflejan a las claras que en el pasado hubo dinero y falta de planificación y por eso se hicieron estas obras; allí se gastó cuánto dinero sin ningún beneficio de inventario, cuánto dinero que no tuvo un proyecto en concreto, el boom petrolero hizo que los dineros sean despilfarrados en forma irresponsable.
La restricción en el gasto público tiene que generalizarse, como un principio, como una convicción, una forma de ser, especialmente en el sector público se cree en forma errónea que los recursos sin infaltables, que los bienes del estado son patrimonio de los empleados y Jefes, que nunca se va agotar los recursos que vienen del estado, el cual a la vez se nutre en el presupuesto del estado, de los impuestos y los ingresos petroleros, es momento de cuidar nuestros bienes, porque los dineros se agotan y un día se acabará el papá estado.

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