Por Raúl Chávez
Experiodista acreditado ante la ONU – Ginebra
Máster y especialista en Derecho Penal
Abogado litigante, periodista.
Quién conoce y quien- me imagino que no todos en estos tiempos de tik tok, leyó la
novela de Gabriel Gracia Márquez, “crónica de una muerte anunciada” – la venganza
de los hermanos Vicaro contra Santiago Nasar “personaje de esta novela, dueño de la
hacienda de El Divino Rostro, en un pequeño pueblo de la costa del caribe
colombiano”.
El titular de los noticieros fue: asesinaron al fiscal Suarez, así empezó otro día“normal”
de los ecuatorianos, Suarez estuvo asignado en los casos de la corrupción hospitalaria
en la pandemia, el desfalco millonario al Aspel, el caso metástasis y en el último
proceso mediático de los 13 detenidos por terrorismo caso televisión TC – Los
ecuatorianos nos preguntamos, ¿qué pasó con la seguridad del fiscal Suarez?, en las
primeras investigaciones se sabe que el fiscal no solicitó protección, sin embargo, ¿se
debía esperar que el funcionario requiera de protección en lugar de asignarlo de
OFICIO su equipo de seguridad 24 horas?. ¿Qué hay de la seguridad de los otros
fiscales y magistrados asignados a “casos muy sensibles”? Pero ustedes me dirán – la
memoria colectiva es frágil- pero recuerde usted por favor, los decretos ejecutivos de
los expresidentes una vez que terminan su mandato, algunos ni siquiera terminan, se
asignan su “propia guardia pretoriana” para su seguridad al interior del país o en el
extranjero y la de su familia mientras hacen turismo en las Europas, y me dirán, y por
qué no lo pueden hacer por la gente que es buena y trabaja para salvar nuestro país y
por qué debe ser los privilegios de una cierta casta política?
En estos tiempos de crónica de muerte anunciada en las calles se percibe el olor a
muerte y pólvora que dejan los famosos gatilleros, y sin ninguna duda, se siente que
nuestro país camina tanteando y a oscuras, ¿cómo enfrentar la guerra y con que
recursos si no hay plata según el gobierno?, por lo menos el presidente Noboa brilla
por su trasparencia, una de las formas sería el incrementar el IVA al 15%, pero el
meollo, es que una mayoría en la asamblea no estaría de acuerdo, cuestión de
principios dicen los señores.
Por Raúl Chávez
Experiodista acreditado ante la ONU – Ginebra
Máster y especialista en Derecho Penal
Abogado litigante, periodista.
No olviden, el pueblo jamás quiso una guerra, jamás pensó vivir con terror, jamás pidió
la presencia de la corrupción, la presencia de los asesinos a sueldo, de la
narcopolítica, ¿quién debería asumir el costo de la guerra?
La novela de él gran gabo, comienza por el final y donde te recuerda que a Santiago
Nasar lo matan, “Adivina: te contaré el final, te diré que se muere, lo sabrás desde un
principio, a Santiago Nassar lo asesinan en la puerta de su casa; y vos, ingenuo y
enojado pensando “pero ¡¿quién se cree este ?!”, abrís el libro y lloras. Lloras porque el
desgraciado tiene razón: no puedes dejar de leer. Y lo haces fascinado, indignado y
aterrorizado; Santiago Nassar terminara con las tripas en las manos y oliendo a mierda
frente a un pueblo que no hizo nada para impedirlo, que solo observó y dejó que lo
mataran…igual que vos. Porque al final del libro solo te quedara la angustia, la
impotencia y la culpa asfixiándote y haciéndote sentir, que vos también dejaste que lo
mataran”. (crédito a marenpergamino).
Mientras que los padres de la patria hagan de las suyas, pactos, y todo el resto, les
recomiendo caminar y ver de reojo con el ojote si se acerca el Juanito alimaña, el del
diente de oro, que está listo para clavarnos su puñal. ¿Se repetirá la historia de una
crónica de una muerte anunciada, la suya, la de todos, la mía?