*Fausto Giraldo

Si bien el debate vicepresidencial no es decisivo pero me parece una muy buena practica que debería replicarse en todo el país, con todos los candidatos y en todas las universidades.

La academia es un espacio natural para desarrollar el pensamiento y el debate, intelectual y práctico, sin embargo, cuando las universidades toman “partido” cierran la posibilidad de conocer que piensan y que proponen los candidatos.

En estos tiempos el proselitismo electoral está basado en la dinamización de emociones y entretenimiento, expresiones como el tik tok, en donde bailes, juegos y otras “ridiculeces” promocionan caras, nombres y números, sin nada profundo en relación a los problemas del país y las soluciones que se requieren.

El discurso electoral, en el concepto emocional, promueve “el terror y miedo”, se habla como terrorífico que Correa va a regresar y Glass va a quedar en Libertad, que los narcos van a controlar el país, que los huelguistas incendiarios de Quito quieren dirigir el país, que los que no pagan los impuestos, violan las leyes y ejercen violencia de género quieren perpetuarse en el poder; frente a esos temores llaman a votar por ellos.

Los candidatos no dicen que van hacer y como lo van a hacer para enfrentar el desempleo en constante crecimiento, la recesión económica, la violencia con un buen plan y no un “Ficticio Fénix”, el acceso a educación, la atención en salud, la recuperación de la seguridad social, la inclusión y atención a niños, adolescentes y jóvenes para impedir su incorporación a la delincuencia organizada, entre otros.

Las franjas publicitarias del CNE son simplemente una repetición de piezas que difunden nombres, partidos y números, deja de cumplir con el fin que es socializar lo que proponen los candidatos, obvio es el reflejo de un organismo electoral cómplice del encubrimiento al abuso del poder y el sobre posicionamiento partidario, político electoral, frente al interés ciudadano.

Alguien o algún sector social e institucional a de existir en el país que tenga seriedad, respetabilidad y confianza poblacional, de tal manera que sea quien promueva el desarrollo de debates profundos en tiempos de elecciones, que no sean espacios bochornosos de confrontación politiquera, sino más bien, el discurso categórico, elocuente y coherente de propuestas, posicionamiento filosófico y distinción de las capacidades técnico políticas de los candidatos. ¿Cuales serán esas instituciones que estén en estas condiciones?

El temor y miedo no pueden seguir siendo razones de nuestro voto, las certezas y esperanza en días mejores deberían ponernos a meditar por quién vale consignar nuestra confianza, lo que si debemos tener claro es que no podemos votar por quién no respeta la ley, ejerce violencia, le importa más el tik tok, representa a la corrupción y son encubridores de la narcodelincuencia o el lavado a través de sus empresas.

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