(Por: Marco Tulio Amaguaña)
El 15 de octubre pasado, los ecuatorianos confiamos, decidimos y a la vez entregamos en las manos de Daniel Noboa el destino de nuestro país. Todos sabemos que es un periodo muy corto para gobernar, ojalá nuestro flamante presidente no caiga en la tentación de creer que lo puede hacer todo. Deberá enfocarse en una o dos cosas altamente apremiantes, como la salud e inseguridad, sin perder tiempo, porque si eso llegara a suceder se producirán efectos negativos irreparables.
En ese mismo hilo conductor, el análisis señala que el triunfo de Daniel Noboa es una clara demostración de que los ecuatorianos queremos vivir en democracia y que los gobiernos “autoritarios” se quedaron para la historia.
Es importante alertar al nuevo presidente que él, no puede caer en el “espejismo” al creer que el 52 % de los votos que le dieron el triunfo son propios o le pertenecen, no, eso no es así, esos votos están a “préstamo” y para que se conviertan en propios, depende de la forma como gobierne el país.
Faltan apenas diez días para que renazca nuevamente la esperanza en los ecuatorianos y para que ese sueño sea una realidad, se requiere por parte del nuevo mandatario mucha sabiduría para actuar, personalidad para enfrentar la compleja realidad nacional por la atraviesa el país, en lo político, social, económico e institucional.
Urgen cambios en la forma de gobernar y administrar el estado. Se requiere un desprendimiento total y acción inmediata, lo que obliga a las nuevas autoridades a mostrar un amplio compromiso, honradez y sobre todo ética, para retomar la credibilidad en la política y en los políticos. Ese es el reto, ” O LO SALVAMOS O LO PERDEMOS”, ésta puede ser nuestra última oportunidad.
De tal manera, que hacemos nuestras las últimas declaraciones del presidente Noboa, que en su gobierno no habrá nadie que haya estado en gobiernos anteriores, al considerar que ese fue uno de los grandes errores, al haber asignado a gente ” reciclada “, “camiseteros”, corruptos y gente con un amplio historial de actos reñidos con la honorabilidad. Por lo tanto, el éxito o fracaso de su gestión depende del equipo de trabajo que le acompañe.
En conclusión: Es tiempo de que todos arrimemos el hombro para sacar adelante nuestro querido Ecuador , sin importar si somos jóvenes, viejos , pobres, ricos , blancos, negros, indios o mestizos , ésta vez la convocatoria es para todos. PERO NO FALLES DANIEL, DIOS Y LA PATRIA TE PREMIARAN.
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