Por: Marco Flamarión Meneses Email. Arcano9192@hotmail.com
Durante el período de transición del correismo al morenismo, la atención del actual Presidente y de su equipo técnico se centró en sincerar el grave problema heredado de su antecesor, tanto en el campo financiero y económico, como de la corrupción de alta esfera institucionalizada.
Lenin Moreno, hombre leal a sus principios y al de la nación, sigue desenmascarando con mucha sutileza a ese grupo de oportunistas de “izquierda” que quieren obstaculizar su verdadera revolución ; así mismo, frontalmente ha demostrado que quiere desvincularse de ese dogmatismo doctrinario del correismo, quien irresponsablemente nos ha llevado a esta profunda crisis, al delegar a Jorge Glas en los sectores estratégicos del desarrollo económico nacional, un sujeto de ADN obscuro cuestionado por todos los sectores honestos del país; también con inteligencia denuncia la actividad fraccional y anti partidista, oculta tras una chillona fraseología de un proyecto político ultra revolucionario para los más pobres, pero con una mente cerrada para combatir la red de corrupción generada en la década ganada de Correa y sus acólitos.
La relación entre dos líderes políticos opuestos, ha sido una relación de intensa lucha ideológica de calificativos groseros en el seno de un mismo partido que nos gobierna con mucha reserva. Además de descubrir la contradicción entre la forma de gobernar de Correa y Moreno como detonante principal y determinante cuando han pasado los primeros cien días de gestión, pudieron abrir las puertas para ver por dentro al famoso movimiento Alianza País convertirse en la mansión ladronera del socialismo del siglo XXI.
Señor Presidente, si de verdad quiere una cirugía mayor a la corrupción, convoque urgente una consulta popular para que el mandante con su voto destierre a esos grupos mafiosos de control dirigidos por Correa y que permitieron se enraíce la impunidad y campee la corrupción como cosa normal en las instituciones públicas. El respaldo incondicional de todos los ciudadanos conscientes y patriotas a sus francas decisiones, desplegaremos una movilización general y las veces que sea necesario hasta derrotar definitivamente el continuismo monstruoso del pensamiento hostil de Correa, enemigo de los fundamentos democráticos y las libertades que los ecuatorianos amamos de corazón. ¡VIVA LA PATRIA LIBRE!