Las zonas de Mina Vieja, Mina Nueva y El Olivo, ubicadas  en la parroquia Buenos Aires en la provincia de Imbabura, fueron recuperadas por las Fuerzas Armadas luego de operaciones militares contra la minería ilegal, realizadas por tierra y aire en la zona, este fin de semana.

Durante una intervención radial, el ministro de Defensa Nacional, Gian Carlo Loffredo, explicó, la importancia  de la operación  ejecutada  y el contundente golpe a los grupos armados organizados y organizaciones terroristas dedicados a la minería ilegal, en la que además de la violencia y criminalidad que generan, están delitos conexos como  la esclavitud laboral y trata de personas, tráfico de armas, extorsiones, lavado de dinero, la deforestación masiva y el daño ambiental; “combatirla ayuda a controlar la violencia y atacar el financiamiento de estos grupos”, aseveró el ministro.

La problemática y los alcances de la minería ilegal son una amenaza clara para la paz, el desarrollo y la seguridad del Estado ecuatoriano, siendo esta una de las principales fuentes de financiamiento de los grupos narcodelictivos y terroristas, tanto nacionales como internacionales involucrados en estos delitos. Ante ello, las Fuerzas Armadas y el Bloque de Seguridad han desplegado en las últimas semanas, acciones contundentes para neutralizar y erradicar la minería ilegal en distintas provincias del país, entre ellas Imbabura, Loja, Napo, Morona Santiago y Zamora Chinchipe; lugares donde se destruyeron campamentos y maquinaria.

Desde la operación en el Alto Punino, se ha reforzado toda la frontera norte con alrededor de 1700 efectivos. Se identificaron mediante labores de inteligencia, uso de tecnología y despliegue de helicópteros, drones y otras aeronaves militares,   zonas   donde   existe   presencia   de   la   actividad   ilegal,   para posteriormente  realizar  intervenciones  puntuales  y retomar  el control.  En la operación en Mina Vieja, Mina Nueva y El Olivo, se observó la utilización de procesadoras artesanales de material aurífero in situ, que facilita a las organizaciones criminales la transportación del material aurífero y su posterior venta a países que adquieren oro ilegal; en el lugar se destruyeron 11 procesadoras, túneles, bocaminas y maquinaria encontrada.

Foto: (Prensa minera)

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