Por: Msc. David Rosero
Twitter: davidroserow
“Lucho por una educación que nos enseñe a pensar, y no, por una educación que nos enseñe a obedecer¨, decía Paulo Freire.
Si quitamos el cascarón de la propaganda y analizamos los problemas educativos, vemos que: el gobierno incumple la Constitución que obliga incrementar cada año 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB), en el presupuesto para educación, hasta llegar al 6% del PIB. Hoy invierten solo 3,2% del PIB.
Se impuso de espaldas a los estudiantes el Bachillerato General Unificado el cual ha sido denunciado por la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador como una política improvisada que afecta a la juventud. La FEUE ha alertado que más de 500 mil bachilleres no han podido ingresar a la Universidad.
El gobierno incumple con la disposición transitoria 21.º de la Constitución que beneficia a los docentes con un incentivo jubilar. Se obstaculiza a miles de maestros la oportunidad de jubilarse de forma digna como lo denunció el dirigente Alfonso Yánez; conocido es el caso de Cumandá Páez quién falleció sin recibir el estímulo por jubilación.
Una veeduría ciudadana vigiló el proceso de recategorización engañosa impulsada por el Ministerio de Educación y determinó en su informe perjuicios de tipo sicológico, social y económico al magisterio.
La UNE señaló que el Ministerio de Educación y el IESS deben a miles de maestros el complemento de los fondos de reserva. El correato metió la mano en el Fondo de Cesantía del Magisterio Ecuatoriano, llevando más de $ 400 millones. El gobierno al disolver la UNE vulnera el artículo 96 de la Constitución que reconoce el derecho a organizarse.
Se han fusionado (cerrado) escuelas comunitarias, afectando la educación intercultural bilingüe como lo reveló la dirigente indígena Pacha Terán.
El comisario de ¨educación¨ que funge de ministro, no aseguró la infraestructura educativa como manda el reglamento de Controlaría respectivo.
Se impuso la pedagogía de la sanción contra maestros y estudiantes críticos de las políticas retrógradas del régimen.
Por estas y otras razones, es necesario seguir luchando por un verdadero cambio en la educación.