“La Dirección de frecuencias, desde su fundación, siempre, ha sido una cueva de ladrones, sacan dinero desde que se presenta la solicitud de frecuencia, antes de la concesión le exigen la presentación del proyecto con planos de estudios, transmisores, tipo de consola, pero ninguna solicitud es aprobada si el proveedor no es el que tiene el amarre”, comentó el doctor Luis Flores, migrante ecuatoriano que vive en Estados Unidos.
Lo gracioso es que de acuerdo a la ley una persona natural no puede tener la concesión de más de una frecuencia en AM y otra en FM, pero hay “afortunados” que tienen hasta más de diez y las negocian como si fueran de su propiedad, comentó.