Por: Gabriel Hurtado Valencia
El ánimo no es sobredimensionar la importancia de la Educación, cuando afirmamos, que: De la educación depende todo, absolutamente todo. Esto de absolutamente no se lo podrá entender sin recurrir al “Pensamiento complejo” de Edgar Morán; lo que quiere decir que se debe analizar la génesis secuencial de la relevancia de lo que los antiguos griegos dieron por llamar “Paideia”.
El problema de nuestro tiempo es que creemos que la educación es solamente un medio para adquirir conocimientos, o sea que la educación tiene como objetivo el aprendizaje memorístico en el nivel básico, mismo que consiste en la obtención de un título al final de la vida estudiantil. De hecho, el sistema educativo, desde la revolución francesa, fue diseñado para este fin y esto no ha cesado hasta nuestros días. Pues entiéndase bien que un título académico no hace inteligente a quien lo obtiene, este sujeto solamente ha aprendido algo que le pertenece a otra persona, es decir que no ha aportado nada nuevo al conocimiento existente.
La verdadera educación consiste en dar a la luz creaciones insospechadas, en otras palabras: dar algo nuevo a la humanidad en cualesquiera de las áreas del conocimiento. Sin embargo, esto es lo mas elemental del fin de la educación, ya que lo principal estriba en la formación espiritual: convertir al ser humano en persona.
Más de cinco mil estudiantes han sido detenidos en los últimos días en Francia, por reclamar mayor aporte económico del Estado a la educación. ¿Cómo es posible que en un país de la “unión europea”, y de manera particular en Francia, donde fue creada la primera universidad del mundo, allí donde la Revolución Francesa dio por “endiosar la razón”; el gobierno actual gaste en armas, en ayuda a un país en guerra y no disponga de la inversión económica que requiere el sector de la educación? Si esto está ocurriendo en una de las economías más importantes del mundo y la segunda en la UE: ¿Cuál es el futuro que le espera a la educación en los países en vía de desarrollo?
En mi calidad de Parlamentario Mundial de Educación, hace aproximadamente dos años, sugerí a la Real Academia de la Lengua, que el sustantivo educación se debería escribir con mayúscula, o sea, darle la calidad de nombre propio; con el fin de resaltar la importancia de la Educación en el mundo y al mismo tiempo dar ese salto cuántico de la educación, creando un nuevo sistema educativo a nivel de toda nuestra Aldea Global.
Entendamos de una vez por todas, que, si no creamos una nueva educación basada en valores, el futuro de la humanidad es incierto, lo que quiere decir que al mundo le esperan terribles consecuencias: guerras, trata de personas, delincuencia organizada, drogadicción generalizada, desempleo, corrupción en todos los niveles de gobierno, daños graves al ecosistema, etcétera.