Una paciente oncológica proveniente de provincia tenía cita médica con la doctora Melva C. oncóloga del hospital de especialidades, Carlos Andrade Marín  a las 17 horas, pero fue atendida cerca de las 22 horas, es decir una espera de 4 horas.

Esta demora en atención se debe a la gran cantidad de pacientes que tiene la profesional y cómo no hay un tiempo límite para cada consulta, simplemente a los enfermos solo les queda esperar, porque conseguir otro turno es complicado y puede llevar más de un mes para la nueva cita.

Lo óptimo dijo la paciente es que se atienda a la hora que corresponde y que se entregue turnos a menos personas, con eso se evitaría la larga espera y el sufrimiento de quienes tienen esta enfermedad.

Pero lo más importante sería que se descentralice este tipo de servicios, que las personas no tengan que viajar desde lejos hasta la ciudad de Quito, que los hospitales de provincias cuenten con equipos para tratamientos del cáncer.

 

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