Por: Gabriel Hurtado Valencia

La hermenéutica es una rama de la filosofía, su máximo representante es el filósofo alemán Gadamer. Esta corriente filosófica también fue cultivada por Martín Heidegger, otro filósofo alemán de enorme importancia, cuya obra más importante es “Ser y tiempo”. En principio la hermenéutica fue utilizada para interpretar textos religiosos. Es con la ciudanización de la Biblia, que vio la luz con Martin Lutero, esta técnica de interpretación dejó de ser privativa del máximo líder   de una determinada corriente religiosa.

Hubimos de recurrir a la hermenéutica, por su puesto, sin descuidar el “círculo de reciprocidad infinita” y  la “fusión de horizontes”, para hallar en el texto histórico la génesis de la segunda guerra mundial:

Un joven que había perdido a sus padres, en 1907 viaja a la ciudad de Viena para presentar su carpeta en la “escuela de bellas artes de esa ciudad”. Es rechazado porque según los evaluadores el joven Hitler no tiene talento para el dibujo y le recomiendan seguir arquitectura, ajenos por completos de la realidad económica de aquel joven. Ya por ese tiempo dormía en albergues públicos. Para esos ignorantes que lo evaluaron, los dibujos del joven Adolf Hitler, no valían para nada; pero lo curioso es que sus clientes eran personas judías, y nadie puede negar la capacidad intelectual del pueblo semita que vivía en Alemania por aquellos tiempos. Durante un año el Joven Hitler se prepara de manera autodidacta, seguramente asiste a talleres de pintura, observa a pintores famosos, estudia técnicas de pintura, con el propósito de presentarse nuevamente al examen de admisión. En 1908 regresa a la “academia de bellas artes de Viena”; pero ahora los evaluadores lo rechazan porque no tiene el título de bachiller, le estaban pidiendo algo imposible a una persona indigente que apena podía sobrevivir.

Recordemos que los artistas no nacen, sino que se hacen; son pocas las personas que nacen con niveles importantes de desarrollo de la creatividad. Si esos “educadores” le hubieran dado la oportunidad a ese joven, seguramente se habría esforzado en la continuidad de los estudios y en vez de un monstruo el mundo seguramente hubiera tenido un extraordinario artista; no olvidemos que la primera esvástica fue pintada por el propio Hitler, como símbolo del partido nazi.

Aristóteles dijo: “Todos los seres humanos tienen aspiración al conocimiento”; y no se equivocó: porque todas las personas humanas tienen la posibilidad de desarrollar la creatividad. Recordemos también que Platón es el autor de la Teoría de la Reminiscencia, en la cual establece: que los conocimientos están en el SER y solo los buenos educadores pueden ayudar a que se conviertan en realidad.

Con lo que antecede de ninguna manera estamos justificando lo que fue el holocausto nazi, más bien es un mensaje de cómo la mala educación puede acarrearle consecuencias funestas a la humanidad; y que hoy más que nunca el mundo necesita una educación en valores para lograr una paz duradera.

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