En el mes de abril del año 2024, el poeta y escritor Gabriel Hurtado Valencia, escribió el poema El maíz. En el mes de noviembre de ese mismo año hizo la entrega del poema al Dr. Enrique Ayala Mora en los exteriores de la universidad Andina del Ecuador, junto al monumento al maíz. Allí, en la mañana del 14 de noviembre del 2024, fue leído el poema por su autor y entregado al Fundador y primer rector de la Universidad Andina Simón Bolívar.

 

EL MAIZ

 

Autor: Gabriel Hurtado Valencia

 

De milenaria existencia

Como las sociedades humanas

En las extensiones del orbe.

La mazorca en el matojo

De enhiesta expresión

En la inmortalidad de los siglos,

La realidad del tiempo

En agrestes pasadizos

La historia del hombre.

Alimento humano y de los dioses

Que en las orillas del Rio Nilo

Nacía milagrosa la planta

Con el limo que traían las aguas:

La savia para los frutos

Y el sustento de la vida.

El maíz que en América

Es símbolo de prosperidad

De pueblos y nacionalidades,

Distintivo perpetuo del incario

Cual poder en sus dominios

En la geografía del universo.

El grano como semillas de oro

Naciendo de la tierra,

La mazorca al descubierto

Como dientes los granos

Esa sonrisa al sol

En la tierra del continente.

En Mesoamérica tu origen:

Manos que te domesticaron

De pobladores aborígenes,

Devenir de incontables días.

Surcos abiertos en la tierra

Y el germinar del grano

Emulando la verdad

del nacimiento del hombre

En singulares trazos

Del vientre a la luz.

La mata de maíz y la mazorca

De sin par majestad,

De incomparable belleza

Cuando el verdor en cierne

En la evocación del silencio

Del pasado de la “conquista”.

Como extremidades las hojas,

De prolongada realidad,

Salen del tallo a semejanza

De brazos abiertos

A la vida y la esperanza.

El prodigio de la panoja,

Como los senos recientes

De las vírgenes del sol,

Cuando el arcano

Del junco la eclosión:

-Significado sagrado

Del hombre precolombino.

El maíz en las regiones andinas:

Las Vastas plantaciones,

Bajo la lluvia, como

Aborígenes en perpetua

Adoración a la Madre Naturaleza.

El maíz que alimentó los cuerpos

De hombres y mujeres

Que enfrentaron la colonización

Con reciedumbre y valor.

Allí en cada uno de los granos,

En minúsculos jeroglíficos,

Está la historia de ayer

Del hombre americano.

El arcano del maíz

En la chicha fermentada

Para la procreación favorable

De los Nativos andinos

Herederos del Tahuantinsuyo.

El maíz en el tiempo,

El maíz en la historia;

De   grafías y reglones

Como pétreos monumentos.

El maíz en el pasado

Alimento en la sangre,

Torrente sin límite

En el caudal de las venas

De estos pueblos

Aferrados al destino

Y a la nueva luz del porvenir.

El maíz, que, como el Indio,

Ha de prolongar la vida

Más allá de los siglos.

El maíz seguirá naciendo,

Siempre nuevo,

En la forma de los días:

Permanencia intemporal

En la sabia  tierra.

Sigamos sembrado el maíz

Para honrar la libertad.

Sigamos sembrando el maíz

Para que la tierra sea siempre joven.

Sigamos sembrando el maíz

Para que sea conmovedor

El canto de la naturaleza

En el corazón del hombre americano.

¡…Por siempre sea el maíz

El símbolo de la igualdad

¡En toda la humanidad…!

Sembremos una mata de maíz

En la Mitad del Mundo.

Sembremos una mata de maíz

En la Ciudad Perdida de los Incas.

Sembremos una mata de Maíz

E las faldas del Imbabura

En la tierra donde nació Atahualpa.

 

 

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