Si algo hay en ‘Los Asesinos de la Luna’, la más reciente película del director Martin Scorsese, es calidad por donde se la mire. Una propuesta que, si bien está destinada a disputar los más importantes premios cinematográficos y convertirse en un clásico del género western, llamará a la reflexión sobre problemas que las sociedades actuales no han superado aún: el racismo y la corrupción amparada por las estructuras estatales. Su estreno a nivel nacional será el 19 de octubre.
Basada en los hechos reales que se revelan en la novela ‘Los asesinos de la luna de las flores’, del escritor David Grann, el filme trasciende la narrativa policíaca y sin dejar de lado el suspenso, cuenta la masacre sistemática de la que fue objeto la Nación Osage, pueblo originario de los Estados Unidos que se volvió rico al encontrarse su territorio en una zona llena de petróleo. El Gobierno calificó de “incompetente” al pueblo Osage para manejar esos recursos e instituyó un sistema con administradores blancos, quienes desarrollaron un esquema de soborno y engaño.
Tan ambiciosa producción encontró los intérpretes ideales en el talento del eximio Leonardo DiCaprio, que encarna al despiadado Ernest Burkhart; la carismática Lily Gladstone, en la piel de Mollie Kyle, y el soberbio Robert De Niro, que sigue las líneas del maquiavélico ganadero William Hale. Otras estrellas a mencionar son Jesse Plemons, en el papel del oficial Tom White, y Brendan Fraser, en la figura del político y minero W.S. Hamilton.