Alfonso Espinosa de los Monteros de Ecuavisa, en su nota editorial sobre el debate presidencial, comentó que el formato diseñado por el Consejo Nacional Electoral para el debate no fue el mejor, cada pregunta abundó en temas que, con cada uno de ellos, perfectamente había para otro programa, fueron diagnósticos amplios que se volvieron confusos, así las preguntas fueron más largas que las respuestas.
Nada se conoció de cómo se van a llevar a cabo sus objetivos, lo importante no es el qué, sino el cómo. Quizá si hubiera habido preguntas incisivas por parte de la moderadora para complementar las ideas, el resultado habría sido mejor, precisó
Jorge Ortiz de Fm Mundo, señaló que fue un debate aburrido, desorganizado, que en el primer tramo lo ganó Arauz, pero en el segundo se recuperó Lasso, en total hubo un empate.
Fausto Giraldo
Para el sociólogo Fausto Giraldo, tres fueron las respuestas de los candidatos:
Planteamientos generales, ambiguos, sin sustento técnico, propuestas “electorales” y no propuestas de desarrollo.
Juicios de valor sobre el pasado, señalamiento de las relaciones políticas de los candidatos con los ex gobernantes, su historia en el sector público y privado, las supuestas responsabilidades en torno al manejo del país en los diferentes aspectos de vinculación en lo gubernamental.
Epítetos, insultos, ataques fanáticos, transgresiones, frases de estigmatización, juego de palabras tras la búsqueda de posicionar mensajes subliminales con criterio de marketing electoral.