Por: Mauricio Larrea Andrade
Si se debe declarar la guerra a la violencia, a ese enemigo invisible cuando se lo busca y evidentemente visible cuando actúa.
La vida es el derecho fundamental que el estado debe garantizar y que todo gobierno tienen que empeñarse en cumplir.
Cada ecuatoriano sin excepción desde su trinchera de trabajo debe comprometerse con la vida, las libertades y los derechos ciudadanos; no podemos ni debemos caer en el miedo, la manipulación o mala información; eso nos confunde, nos afecta y contribuye con la tiranía del secuestro, que debe ser siempre perseguido y nunca prescrito por la ley.
Las operaciones militares llegaron tarde a Mataje, como el Estado con la asistencia social, el crédito la educación para construir una mejor calidad de vida en la zona de conflicto y no caer en la tiranía del narcotráfico. La línea de frontera desde hace muchos años es una región “caliente” que en la actualidad el gobierno debe enfriarla y no puede ni debe hacer en él chantaje de los escudos humanos.
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