Por: Santiago Correa R.
La semana anterior los ecuatorianos miramos con asombro las leves penas emitidas por un Tribunal Judicial, en contra de exfuncionarios o de personas supuestamente ajenas al tema del momento, una aparente red decorrupción en Petroecuador.
¿Será otra premeditada cortina de humo de los que ya sabemos?, dirán un acierto ejemplarizador del Gobierno y la Justicia, antes del proceso electoral de Febrero de 2017, para que así la percepción de los ecuatorianos se confunda, creyendo que fueron castigados con todo el rigor de la Ley los culpables, y por ende ganar unos cuantos adeptos más.
Aquí en esta sentencia,se enmarcó enelinadecuado manejo de un monto de 258 millones de dólaresadministrados por el señor CAPAYA (Carlos P.), porque así se lo conoce ahora y el señor Alex B., sumados otros personajes de alta sociedad, que apenas pagarán 5 años de cárcel por su ilegítima hazaña.
Como dijo el Defensor Público General, Ernesto Pazmiño, en una entrevista realizada en un canal de la ciudad de Quito, donde mencionóque las sentencias en el Ecuador son desproporcionadas,imponiendo centralmente el máximo castigo hacia los más débiles y la mínima pena a los delincuentes de cuello blanco, sin existir equilibrio en la justicia.
Creo que todos somos iguales ante la Ley,las estadísticas de laspenitenciarías están llenas de infractores menores en delitos contra la propiedad y en delitos relacionados con las drogas, que actualmente suman una población carcelaria de aproximadamente 27 mil personas privadas de libertad.
Qué ridiculez tan grande que por robarse un celular,el implicado podría tener una sentencia de 9 años y cuatro meses, según el mismo Defensor Público, siguiendo un proceso acelerado en la causa. Cabe mencionar entonces unas palabras célebres de nuestro grandioso Himno Nacional, que dice: ¡… “ Atónito, el mundo, vio en tu torno a millares surgir…..!”, pero claro, de indignación ante lo injusto de la desproporcionalidad de las penas.
En el país no se cumple con el viejo refrán: “Con la misma vara que midas, serás medido”, y son tan audaces algunos profesionales del Derecho, que un abogado defensor de los imputados apelará la sentencia por cohecho en segunda instancia, para demostrar la inocencia de su cliente,existiendo evidentes indicios de responsabilidad.
“La justicia no debe caminar a dos velocidades según el jurisconsulto español Baltasar Garzón, acelerar con rapidez y eficacia para condenar a los pobres, y desacelerar o disminuir la velocidad cuando los procesados son gente con poder”, palabras textuales y sabias.
Un caso aparte es la corrupción de la empresa brasilera Odebrecht, que también dicen sus tentáculos aterrizaron en Ecuador, hoy un cuento de nunca acabar, que comprometería a unoscuantos vivosque ingresan a las funciones públicas del Estadosin ser inversionistas de capital alguno, y obtienen millonarios ingresos económicos,a través de coimas al concesionar con firma y rúbrica laconstrucción de estratégicas obras públicas.
La Fiscalía General del Estado, representada por su vocero principal, Galo Chiriboga, indicó en estos días de su fugaz viaje al Brasil y mediante la famosa red social Twitter,explicó que el Ministerio Público de ese país,no entregará informaciónsobre el casoOdebrecht,hasta el mes de junio. Este será elplazo para mantener en reserva los datos que involucrarían supuestamente a políticos, funcionarios públicos y quien sabe quién más, pero honorables ciudadanos del Ecuador, hasta mientras.
¡…..Qué irónica e hipócrita es la vida de los políticos, no…….!