Atahualpa luego de ser detenido en Cajamarca por los españoles el 16 de noviembre de 1.532, siguió su vida de esplendor, con servidores y concubinas hasta aprendió hablar castellano y fue bautizado, según relata el historiador doctor Enrique Ayala Mora en su  folleto “Atahualpa el Inca que nació en Caranqui”.

En esta publicación se hace referencia a que Atahualpa fue  apresado a traición por Pizarro que causaron gran mortandad entre los indígenas, pero es incomprensible la actitud del Inca, porque un grupo pequeño de españoles le mantienen cautivo, sin que sus miles de soldados pudieron reaccionar.

Sin embargo, no parece que hizo nada para que su inmenso ejército lo liberara de sus escasos captores, que pudieron ser aplastados por la décima parte de sus soldados; prefirió  negociar su libertad por un fabuloso rescate en oro, se relata en el libro. (Foto Marcelo Jaramillo)