Carlos M, quien tiene una pequeña empresa de amplificación y sonido de Ibarra, se sintió muy contrariado porque tres elementos policiales preventivos a bordo de motos le cercaron, le intimidaron y le hicieron una “revisión de rutina” bajo la acusación de que suponían que era un vendedor de celulares robados o que comercializaba drogas.
Primero le hicieron un chequeo en toda su ropa, de pies a cabeza para ver si encontraban algún objeto, después le pidieron que abriera su portafolio, por supuesto, sin encontrar nada ilegal.
Carlos atinó a decirles que se trata de una persona decente, honrada y conocido en la ciudad, que estaban atentando contra sus derechos, por lo que no podían tratarle como un delincuente; al pedirle su cédula de identidad, los uniformados hicieron una llamada a la central policial en donde les indicaron que el ciudadano revisado no tenía ningún antecedente delictivo.
Los miembros del orden una vez cumplida esta tarea con Carlos M, le pidieron que se retire, sin expresarle ninguna disculpa por su actitud y manifestando que esa es su función y que los ciudadanos de acuerdo a la ley, tienen que colaborar con las indagaciones, contó el micro empresario.
Este hecho se produjo hace algunos días cerca al mercado Amazonas de la ciudad de Ibarra, en las calles Pérez Guerrero y Sánchez y Cifuentes.