Lenin Moreno no es el primer mandatario en el mundo que llega a dirigir un país en silla de ruedas, no es la primera persona con discapacidad que venciendo los obstáculos físicos y los prejuicios, han salido adelante y obtienen el favor popular. Es el caso del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt quien sufrió de poliomilitis, no hay que olvidar que la actual Vicepresidenta de Argentina, Gabriela Michetti sufrió un accidente de tránsito en 1994, quedando parapléjica.
Lenin Moreno en 1998 tenía 46 años cuando sufrió un asalto, él regresaba de una panadería en la avenida La Prensa, eran las seis de la noche, le interceptan dos delincuentes, no pone resistencia, pero uno de los asaltantes le dispara en la espalda.
Por ese disparo a quemarropa, perdió la movilidad de sus piernas, después de una larga y dolorosa recuperación decidió “volver a vivir” y se transformó en un motivador profesional a través de conferencias que llevan un mensaje de alegría, solidaridad, amor, comprensión y ternura.
Franklin D. Roosevelt, quien, pese a ser afectado por la poliomielitis, que lo redujo a una silla de ruedas, fue senador por el Partido Demócrata, Secretario de Marina y finalmente Presidente de su país en 1932, tras lo cual fue reelecto tres veces, en 1936, 1940 y 1944. Así, Roosevelt gobernó su país por un período seguido de más de 12 años. Y pudo haber gobernado 16 años en total, si no hubiera sido por su repentino fallecimiento

Gabriela Michetti, Vicepresidenta de Argentina de 50 años, llama la atención. No sólo por su carisma y por su arrastre político en la ciudad de Buenos Aires, sino porque ha logrado superar todas las barreras de la discapacidad física y avanzar a paso a paso en su carrera política.
Michetti es originaria de Laprida, una próspera localidad de economía rural de unos 10.000 habitantes en la pampa húmeda, a unos 500 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires. Y fue precisamente en su localidad natal donde en 1994 perdió el control del auto que manejaba en compañía de su esposo y dio varios giros hasta quedar tendida en la orilla de una ruta, con lesiones que la dejaron parapléjica. Su padre, un médico cirujano, fue quien la atendió en el hospital de Laprida.

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