En el libro “Patrimonio cultural de Imbabura” del historiador Enrique Ayala Mora, el también político y articulista ibarreño, recuerda que con Jorge Martínez tuvo un raspón patrimonial cuando era alcalde, esto por la remodelación de la plaza de Caranqui “que era un proyecto descabellado, que derrumbaba el templete, movía una esquina tras la parada de buses el monumento a Atahualpa para poner unas canchas, un disparate”.
En la entrevista que le hace su sobrina,la periodista Ana María Larrea, Ayala Mora, refiere que quienes se oponían a la remodelación de la plaza de Caranqui, le invitaron a dar una conferencia en Caranqui sobre Atahualpa; “se intentó boicotear el acto por orden del alcalde Martínez, que consiguió que quitaran el local y envió a varios empleados a interrumpir la charla”.
Con esta ocasión publiqué, el Inca que nació en Caranqui, el alcalde tuvo el pésimo mal gusto de mandar a una empleada al acto de lanzamiento, pidió la palabra y para justificar la disparatada remodelación, hasta dijo que Atahualpa no había nacido en Caranqui, pobre diabla, que iba a saber nada de Atahualpa, la gente le chifló y le apagaron las luces, así se terminó el papelón de Jorge, recordó Ayala.
El alcalde dio marca atrás y no se demolió el templete ni se cambió de lugar la estatua, pero la remodelación de la plaza y sus vías resultó muy deficiente. Hay que rectificarla con criterios patrimoniales, sobre todo si algún día se logra que se excave y se restaure “La Huaca”, expresó Enrique Ayala en la mencionada entrevista que se publicó en el libro “Patrimonio Cultural de Imbabura.

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