• Para muchas personas perder una mascota implica despedirse de un miembro importante que formaba parte de sus rutinas, celebraciones, momentos difíciles y dinámicas familiares. Por ello, cuando aparece la posibilidad de adoptar o recibir a otro animal luego de la pérdida, también puede surgir una pregunta difícil: ¿estoy realmente preparado o estoy intentando llenar el vacío que dejó mi mascota?

    El duelo por un animal de compañía es una experiencia real y puede involucrar tristeza, culpa, enojo, soledad, cambios en el sueño o apetito, dificultad para concentrarse y una fuerte sensación de ausencia. La intensidad no depende necesariamente de cuánto tiempo vivió la mascota con la persona, sino de múltiples factores, entre ellos la cercanía y significado del vínculo.

    Uno de los principales conflictos que pueden aparecer después de la pérdida es la sensación de culpa: pensar que recibir a otro perro, gato u otro animal significa olvidar o sustituir al que murió. Sin embargo, la llegada de una nueva mascota debería entenderse como el comienzo de una relación diferente, no como el reemplazo de una relación anterior.

    En este contexto, Andrea Aguirre, especialista de comportamiento animal de Mundo Mágico de la Mascota brinda 6 señales que pueden indicar que la persona está preparada o no para recibir otra mascota a su día a día:

    1. Recordar sin sentir solo dolor. La tristeza sigue presente, pero también aparecen gratitud, cariño y buenos recuerdos por lo vivido juntos.

    2. Intención de crear un nuevo vínculo.

  • La decisión nace del deseo de compartir nuevamente con una mascota, no únicamente de llenar el vacío que dejó la anterior.

    3. No buscar un reemplazo. La persona entiende que la nueva mascota tendrá su propia personalidad, hábitos y forma de relacionarse.

    4. Estar listo para asumir responsabilidades. Está dispuesto a dedicar tiempo, energía, espacio y recursos para cubrir las necesidades y acompañar a la nueva mascota durante toda su vida.

    5. La familia está preparada. Todos pueden hablar de la posibilidad de recibir otra mascota y comprenden que no reemplazará a la que falleció.

    6. La idea genera ilusión, no solo culpa. Pensar en una nueva mascota despierta interés y apertura; si predomina la angustia o la comparación, quizá sea mejor esperar.

    Recibir una nueva mascota después de una pérdida no tiene un momento exacto ni responde a una fórmula única.

    Así lo afirma Aguirre de Mundo Mágico de la Mascota “Cada persona y cada familia atraviesan el duelo a su propio ritmo, por lo que la decisión debe surgir de manera consciente, cuando exista apertura para construir un vínculo distinto y disposición para asumir nuevamente el tiempo, los cuidados y las responsabilidades que implica acompañar a un animal durante toda su vida”.

    Esperar también puede ser una decisión responsable. Dar espacio al proceso emocional permite honrar la historia compartida con la mascota que partió y, al mismo tiempo, preparar un entorno adecuado para quien pueda llegar después. Abrir el corazón a un nuevo compañero no significa reemplazar ni olvidar, sino reconocer que cada vínculo es único y merece comenzar desde el cariño, el compromiso y el bienestar. (Foto Curamba Chanel )