Quito, septiembre de 2026.- Fundación Metrofraternidad reunió a aliados estratégicos y médicos voluntarios a un conversatorio llamado “Cada Kilómetro cambia una vida” para compartir historias que reflejan el impacto de su trabajo y la importancia de sumar esfuerzos para facilitar el acceso a atención médica especializada a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad. La actividad se desarrolló en conmemoración al Día Mundial del Corazón, que se celebra cada 29 de septiembre, una fecha que cobra especial relevancia para Metrofraternidad por su trabajo en la especialidad de cardiología.
Con más de 39 años de trayectoria, Metrofraternidad trabaja para reducir estas barreras y facilitar el acceso a atención médica especializada a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Su labor articula a empresas, organizaciones, donantes, aliados y al trabajo voluntario del Cuerpo Médico del Hospital Metropolitano, construyendo una red de colaboración que permite generar nuevas oportunidades para las familias beneficiarias.
Durante el conversatorio se presentaron las historias de Johan, Jhon, Dulce, Mayumi y Nicolás, cinco pacientes pediátricos que enfrentan diferentes condiciones de salud cardíacas y esperan acceder a una cirugía de alta complejidad. Sus historias reflejan también las dificultades que atraviesan muchas familias para encontrar atención oportuna y asumir los costos asociados a tratamientos médicos.
En Ecuador, el costo de un procedimiento quirúrgico de alta complejidad puede superar los $40.000, representando una dificultad para muchas familias que no cuentan con los recursos económicos necesarios. Frente a esta realidad, Metrofraternidad desarrolla un modelo de cooperación que permite triplicar el impacto de las donaciones: por cada dólar donado, Metrofraternidad generará hasta $3.20 en atenciones médicas, exámenes y cirugías de alta complejidad, cubriendo aproximadamente el 70% del costo total.
Las historias compartidas durante este encuentro permiten poner rostro a esta labor. Johan, de 2 años, necesita una cirugía para el cierre de una Comunicación Interauricular (CIA), luego de que su madre buscó ayuda al notar que no estaba ganando peso. Jhon, de 9 años, fue diagnosticado con una cardiopatía a los nueve meses y, tras años de búsqueda junto a su madre, espera acceder a un cateterismo diagnóstico, entre sus sueños están jugar fútbol y disfrutar de actividades propias de su edad.
También está Dulce, de 7 años, cuyos problemas de salud comenzaron cuando tenía apenas dos meses. Necesita una corrección de Comunicación Interventricular (CIV) y sueña con convertirse en atleta. Su madre, quien no cuenta con un empleo estable, buscó distintas alternativas hasta llegar a Fundación Metrofraternidad.
Mayumi, de 12 años, fue diagnosticada hace seis años y requiere una corrección de Persistencia del Conducto Arterioso (PCA). Su madre, trabajadora doméstica, dejó de trabajar para trasladarse entre distintas ciudades en busca de atención para su hija. Por otro lado, Nicolás, de 13 años, necesita un cierre de Comunicación Interauricular y sueña con montar bicicleta y convertirse en un gran ciclista.
Estas cinco historias estarán vinculadas a la Décima Carrera del Corazón, iniciativa impulsada por la Sociedad Ecuatoriana de Cardiología – Núcleo de Pichincha, cuyos recursos recaudados contribuirán a la atención de estos pacientes. De esta manera, la Carrera se suma a las distintas acciones que permiten a Metrofraternidad movilizar recursos y acercar oportunidades de atención especializada a las familias.
PIE DE FOTO De izquierda a derecha: Dra. Tanya Padilla, Vocal Principal de la Sociedad Ecuatoriana de Cardiología – Núcleo de Pichincha; Sra. Cecilia Barahona, Presidenta de Fundación Metrofraternidad; Lic. Patricia Solano, Administradora de Fundación Metrofraternidad