El 2 de septiembre de 2026, la periodista Gisella Bayona difundió un video en redes sociales en el que anunció su retiro del ejercicio periodístico. En el mensaje, señaló que «en las últimas horas» un medio afín al Gobierno difundió «graves acusaciones» en su contra y en contra de su esposo, José Roberto Alvear Campodónico, con el propósito, según su versión, de vincular sus cuestionamientos periodísticos sobre el desabastecimiento de medicinas en hospitales públicos con supuestos intereses personales.
Bayona negó tener negocios con el sistema de salud pública o haber sido proveedora del Estado. Rechazó también las acusaciones contra su esposo por presuntos delitos de apropiación fraudulenta, falsificación informática y uso de documento falso, afirmando que él figura como denunciante y víctima, no como acusado, en los procesos judiciales referidos, y que estos habrían concluido a su favor.
Bayona negó, además, que su esposo tenga vínculos con el sector eléctrico o que sea, como se le ha señalado desde el gobierno, testaferro del exvicepresidente Jorge Glas, indicando que dicha versión se sustenta en un artículo que el propio medio que lo publicó debió desmentir años atrás.
Al cierre de su mensaje, Bayona se dirigió directamente al presidente Noboa: «usted ganó, usted tiene el poder y los medios para implantar cualquier narrativa», y anunció su decisión de dar un paso al costado en el ejercicio periodístico, señalando que no está dispuesta a que su esposo y su familia paguen el costo de sus cuestionamientos periodísticos.
«Yo elijo a mi familia. Y al país le dejo una pregunta. ¿En qué momento llegamos a esto?», finalizó.
Este hecho constituye una consecuencia directa de un caso ya documentado por Fundamedios de hostigamiento. El 28 de agosto de 2026, en una entrevista radial, el presidente Daniel Noboa describió, sin nombrarla, pero dando detalles suficientes para la identificación pública de Gisella Bayona; la señaló como proveedora del sistema de salud y vinculó a su pareja con presuntas «mafias eléctricas». Entre el 28 y el 31 de agosto, portales digitales afines al Gobierno (La Data, Contraluz, Contraplano y La Calle) difundieron, en redes sociales, señalamientos contra Bayona y su esposo, en una campaña que un análisis de Lupa Media cuantificó en aproximadamente 1.300 publicaciones y 76.100 interacciones, y en la que se identificaron indicios de coordinación y documentos judiciales alterado para afectar a Bayona y su familia.
A ese antecedente se suman otros hechos documentados por Fundamedios: la salida de Bayona de TC Televisión en enero de 2026, tras presiones de directivos para moderar sus críticas al Gobierno en temas de seguridad; una red de suplantación de identidad de Bayona documentada en enero de 2025; y declaraciones del presidente Noboa el 31 de julio de 2026 calificando de «alarmista» la cobertura periodística sobre la crisis energética.
El retiro de una periodista de amplia trayectoria de su ejercicio profesional, vinculado explícitamente a una campaña de desprestigio digital por parte del gobierno y que degeneró en declaraciones estigmatizantes de la más alta autoridad del Estado, constituye una manifestación directa de autocensura inducida por presión externa.
Se trata del efecto disuasivo («chilling effect») que la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH ha señalado como consecuencia del discurso estigmatizante proveniente de funcionarios públicos: cuando la presión sobre una periodista y su entorno familiar alcanza un punto en que ella misma decide abandonar la profesión para proteger a los suyos, el mensaje disuasivo se proyecta sobre el conjunto de la prensa.(Fuente Fundamedios)