Porroglossum hildeae, es el nombre de la nueva especie de orquídea descrita por investigadores de la Fundación EcoMinga, Reserva: The Youth Land Trust, Grupo Científico Calaway Dodson, Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Fundación Ecotonos y Universidad de Las Américas en la Reserva Río Manduriacu, ubicada en la Cordillera del Toisán, una de las zonas más biodiversas y amenazadas del país.
De acuerdo a los investigadores, Marco F. Monteros, Eugenio Restrepo, Gabriel A. Iturralde, Marco M. Jiménez y Luis E. Baquero, la nueva especie se distingue por sus hojas estrechas y alargadas, flores de un intenso color amarillo anaranjado con fragancia a vainilla y clavo, y un mecanismo floral único que atrapa a pequeños insectos para facilitar la polinización.
Los científicos advierten que la distribución de la nueva especie es extremadamente limitada: solo se conoce en dos puntos de la reserva, con un área estimada de apenas 4 km², y además debido a la continua degradación de su hábitat, se recomienda clasificarla “En Peligro Crítico” según los criterios de la Lista Roja de la UICN.
Porroglossum hildeae crece como epífita en ramas cubiertas de musgo a unos 1.600 metros de altitud, y lleva su nombre en honor a Hildegarden Toeppfer de Kohn (1912–2006), refugiada checa que llegó a Ecuador en 1945 y transmitió a su familia una profunda pasión por la naturaleza. Sus descendientes fueron quienes impulsaron la creación de la Reserva Río Manduriacu, donde la planta fue descubierta.
El hábitat de la nueva especie corresponde a un bosque montano bajo de los Andes occidentales, que es un ecosistema húmedo de alta biodiversidad ubicado entre los 1.000 y 2.000 m s. n. m., en condiciones de alta nubosidad y precipitaciones anuales superiores a los 2.000 mm, donde habitan numerosas especies endémicas y amenazadas, en particular orquídeas, aves y anfibios, y desempeña un papel clave en la regulación hídrica de la cuenca del Guayllabamba, en el noroeste del Ecuador.
El género Porroglossum es un grupo neotropical de orquídeas que comprende aproximadamente 56 taxones aceptados distribuidos a lo largo de los bosques nubosos andinos desde Venezuela hasta Bolivia. Su centro de diversidad se encuentra en Ecuador, donde actualmente se conocen más de 30 especies, muchas de las cuales son endémicas.
Ecuador es conocido por su rica biodiversidad y alberga una flora de orquídeas asombrosamente rica. Aproximadamente un tercio del total de especies endémicas de plantas vasculares de Ecuador son orquídeas, y la región noroeste del Ecuador, particularmente la Cordillera del Toisán, exhibe una importante diversidad de orquídeas, como lo demuestran las nuevas especies de Orchidaceae recientemente publicadas: Lepanthes inesmanzanoae, Masdevallia purocafeana, Platystele cedriensis y P. decouxii.