Al menos 58 personas murieron y 515 resultaron heridas el domingo por la noche en un concierto celebrado en Las Vegas (EE.UU.), víctimas del peor tiroteo masivo registrado en la historia moderna del país.
El portavoz de la Policía de Las Vegas, Joe Lombardo, ofreció estos datos en una rueda de prensa en la que pidió paciencia a los familiares porque la identificación de las víctimas llevará tiempo.
Asimismo, advirtió de que las cifras son provisionales porque, como ha ido ocurriendo en las últimas horas, se teme que continúen en aumento.
Entre los muertos hay un agente de la Policía de Las Vegas que estaba fuera de servicio, mientras que dos oficiales que sí estaban trabajando resultaron heridos.
Stephen Paddock, un hombre blanco de 64 años, abrió fuego durante varios minutos desde su habitación del piso 32 del hotel Mandalay Bay a las 22.08 del domingo hora local (05.08 GMT del lunes) contra una multitud de más de 22.000 personas que asistían en la calle a un concierto al aire libre del festival country Route 91 Harvest.
Paddock, que actuó en solitario y cuyas motivaciones se desconocen por ahora, se suicidó antes de que las autoridades irrumpieran en su habitación del hotel.
El padre del atacante, Benjamin, fue uno de los fugitivos más buscados del Buró Federal de Investigaciones (FBI) décadas atrás, un ladrón de bancos descrito como un “psicopático” con tendencias suicidas. (Efe)