La crisis financiera del Ecuador en 1999 sucedió durante el gobierno de Jamil Mahuad y Gustavo Noboa, en que varios bancos privados de ese país cerraron o entraron a proceso de rescate financiero pasando a manos del Estado ecuatoriano.
Wilma Salgado explicó que “las reformas en la legislación financiera introducidas en 1994, tendientes a la liberalización financiera, dejaron a los intermediarios financieros locales en absoluta libertad de manejar la cartera de crédito, liberados de las normas y controles que hasta entonces ejercía el Estado”.1
Otro factor importante que agravó la crisis fueron los altos gastos militares efectuados que hizo el Ecuador para poder afrontar el conflicto bélico del Cenepa de 1995 con el Perú.
Gastos no presupuestados y para empeorar las cosas, azotó al Ecuador el fenómeno natural de El Niño de 1998 quedando el sector agrícola ecuatoriano destrozado y en bancarrota, súmese a esto la crisis financiera internacional y el desplome del precio del petróleo en la época (US$6,30 por barril) siendo Ecuador un país cuyos mayores rubros de exportación y el financiamiento del presupuesto estatal dependen de la industria petrolera.
En 1998 el poder financiero se volvió evidente. Banqueros como Fernando Aspiazu financiaron la campaña de Jamil Mahuad y otros formaron parte de su gabinete. Se establecieron políticas de “salvataje bancario” que permitieron la entrega de créditos millonarios a la banca, a través de instituciones públicas.
En el Congreso Nacional, la famosa “aplanadora”, conformada por el Partido Social Cristiano y la Democracia Popular, creó leyes e instituciones (como la Agencia de Garantía de Depósitos) para que el Estado se haga cargo de las deudas de la banca privada.
La Constitución de 1998, en la transitoria 42, especificaba que:
“Hasta que el Estado cuente con instrumentos legales adecuados para enfrentar crisis financieras y por el plazo no mayor de dos años contados a partir de la vigencia de esta Constitución, el Banco Central del Ecuador podrá otorgar créditos de estabilidad y de solvencia a las instituciones financieras (…)2 ”
El 8 de marzo de 1999, se declaró un <
Durante ese mismo año, el Banco Central del Ecuador con el fin de salvar el déficit presupuestario del Estado que le impedía cubrir con el gasto público, implementó una serie de medidas devaluatorias del sucre. El efecto de decretar la inflación, fue la depreciación de los ahorros de la población. En respuesta a las medidas del banco central la población ecuatoriana empezó a cambiar masivamente la moneda nacional, sucre, por el dólar americano que brindaba más confianza.
La crisis financiera produjo aproximadamente un 70% del cierre de las instituciones financieras del país. En 1999 la actividad económica fue -7 o -8% y el sucre perdía su valor por 195%. Las pérdidas económicas ascendieron a 8.000 millones de dólares. El ingreso per cápita del dólar americano había caído por 32% durante aquel año. El desempleo aumentó de 9% al 17% y el subempleo aumentó de 49% al 55%. Fueron utilizados 1.6 mil millones dólares de los fondos del Estado de Ecuador a los bancos que quebraron. El medio circulante aumentó a una proporción anual de 170% para pagar a los depositantes de los bancos quebrados.
A finales de 1999, la popularidad del presidente Mahuad había caído al 9%. En enero del 2000 el gobierno decretó la dolarización a una paridad de 25.000 sucres por dólar. Por lo cual, quienes tenían ahorros <
Esta inestabilidad económica e institucional fue el origen de la mayor ola migratoria de la historia del Ecuador, hacia países como España, Italia, y Estados Unidos