TONGA, hija de TONGO cuenta enseñanzas que recibió de su padre

El año pasado sentí lo más horrible de la vida, perder a un gran padre. Siempre me muestro fuerte, siempre le encuentro lógica y respuestas razonables a todo, pero cuando estoy a solas, no es lo mismo. Yo le hice muchas promesas a mi padre Tongo, una de ellas, que llevaría su nombre y cantaría algunas de sus canciones.
Desde niña recuerdo que actuaba, pintaba, tocaba el napoleón, participaba en la escolta, bailaba, cantaba, siempre era la niña del salón que participaba en todas las actividades artísticas; recuerdo que, ya en secundaria escribía, participaba en las actividades de arte y cultura del colegio y, cuando no habían muchos números artísticos, me metía al batallón o a la escolta; en la universidad, fue igual, participaba en lo que podía, hasta en el reinado logré participar, y ya para que contar todas las veces que pisé un escenario, ya sea cantando canciones de rock, haciendo teatro, presentando mis libros, etc. La historia es muy larga y esto terminaría en un gran libro. En conclusión, la finalidad de absolutamente todo lo que hacía y lo que hago, es mostrar mis ganas grandes de captar la atención del público, mostrar mi verdad: mi canto, mi actuar, mis dibujos, mis escritos, etc. que no eran, ni son impecables, pero aún así con todos sus errores, para mí valen mucho, porque yo siento es algo que desprendo, es una parte de mi vida que se desprende con mucho amor para todo el que quiera apreciarlo.
¿Y saben algo? Todo lo que hasta ahora vengo haciendo es porque lo aprendí de mis padres: al ver cómo, mi madre Gladys, preparaba el engrudo para que peguen los afiches llenos de colores brillantes que mi padre Tongo traía; cuando enrollábamos, por horas, las cintas de cassette con mamá Gladys y papi Tongo; cuando veía cómo mi papá enseñaba técnicas vocales de canto a chicos que venían a la casa, porque querían tener una voz como mi papá y cantar con su potencia; cuando acompañaba a mi papá a las radios que, por cierto, la primera radio que visité fue la del tío Ronco. Recuerdo que yo quería ser locutora, en todo quería estar. La ocasión en uno de los primeros programas de televisión, en el que acompañé a mi papá, fue al de Laura Bozo, el cual me sorprendió su rapidez para formular sus preguntas; en el tiempo que lo acompañé al programa de Janete Barboza; la época en que acompañé a mi padre a hacer coros.
Él tenía una gira por Huaraz, Arequipa, Chimbote. Recuerdo que yo no quería entrar al escenario y mi papá me dijo: “Así no sepas los coros ni la letra entra, agarra el micrófono y canta. Si quieres ser artista, no tienes que tener miedo”. Yo decía: tan solo ver cómo mi mamá hace excelentes sus coros ya me da miedo, pero, al final, le hice caso a mi papá y la gente me aplaudió. Por cierto, ese día madrugamos y terminamos muy cansados.
La ocasión que viajamos a la selva, en avioneta, recuerdo tenía más miedo; igual, agarré un micrófono y me metí al escenario, ya mi papá me había enseñado lo que debía hacer y mi mamá me había ayudado con las letras. También madrugamos y terminamos muy cansados, cuando hice algunas participaciones, llamando a mi papito por TV, saludándolo, recuerdo que fue en el programa de Lorena Caravedo, mi papá se emocionó mucho y lloró; siempre él tan tierno, sincero, bello, un gran padre y gran artista. Cuando en el año 2011, mi papá salió conmigo en un especial por el día del padre, en los diarios Ojo y Ajá; cuando mi padre, al ver las ganas que tenía por darme a conocer y cantar, me lanza en el programa de Maritere Braschi como La Florecita Rockera, me presenté cantando un covers de My Chemical Romance, que por cierto, lo canté en tonglish sin saberlo, o cuando me hicieron un reportaje en Frecuencia Latina, presentando mi banda de rock llamada Engels, o cuando mi papá y yo nos presentamos en el programa de Jaime Bayly, mi papá me dijo: Hija, Bayly es mi amigo, él quiere saber, entrevistar a uno de mis hijos y la verdad yo no quería salir, pero terminé asistiendo al programa y recuerdo perfectamente que cuando Jaime me ve entrar al set y sentarme me dice: Eres el vivo retrato de tu padre, te pareces bastante a Tongo, tu padre, y yo le respondí: Pues claro, ni modo que me parezca al vecino, tengo que parecerme a mi padre porque soy la hija. Recuerdo que todo el público se río a carcajadas, creo que se me pasó la manito. Bueno, estaba en plena madurez y era un día no tan bueno para mí. Por eso vuelvo a recalcar que, todo lo que hice y vengo haciendo lo he aprendido de mis padres.
Papi Tongo dejó de existir físicamente, el 10 de marzo del 2023, pero su espíritu está con nosotros siempre. Mi padre era muy religioso. Tongo logró cosas inimaginables: logró unir distintas clases sociales con su música y desbordante alegría; logró triunfar no solo en nuestro querido Perú, sino también en distintos países; logró estar vigente como artista a través de los años; logró su trabajo sólido como cantante desde los 18 años; logró ser la imagen de importantes empresas en el país; realizó varios comerciales; logró criar hijos de alto valor. No hay cuándo terminar y vuelvo a repetir, si cuento todo, sería como escribir un libro, porque hay mucho.
Mi padre me pedía que use sus trajes, me llamaba Tonga y me decía que cante sus canciones, pero yo siempre cantaba rock, porque así me contrataban también. Con el tiempo, le hice promesas de amor a mi padre Tongo, y estas promesas tienen mucho valor para él y para mí. Este año ya empecé a cumplir algunas, estamos es ese camino y no le voy a fallar, ni me voy a fallar a mí “Tonga”, así me llamaré hasta los últimos días de mi vida, hasta mi última sonrisa, hasta mi última respiración, porque TONGA representa el amor, respeto y agradecimiento hacia mi padre. Con todas las fuerzas del universo avanzaré sin titubear, teniendo toda la libertad para crear como él me enseñó; siendo constante como él me enseñó; trabajando mucho como él me enseñó; sonriendo a pesar de los problemas como él me enseñó; sin perder las esperanzas como él me enseñó; sin tener miedo como él me enseñó; sin ponerme límites como él me enseñó; arriesgando todo como él me enseñó; con el corazón y el cerebro lleno de hacer cosas grandes y estar imparable, como él me enseñó.
Feliz Año Nuevo 2024, papi Tongo, sé que guías mi camino y el de toda la familia. Dios ahora te protege, te cubre con su manto y tú nos miras, bailas, cantas, sonríes desde el cielo; nosotros ahora te miramos, desde aquí, en este pedacito de tierra. Te agradezco infinitamente porque jamás nos faltó nada ni un plato de comida, ni educación, ni ropa, porque tú y mi madre Gladys siempre se sacaron la mugre por nosotros. No te defraudaré papi Tongo, vamos con todo este 2024 y que sigan muchos años más. Te abrazo con el corazón papi, ya sabes que, siempre estás presente en todo lo que hacemos, te tenemos absolutamente presente en todo.
Antes de finalizar este escrito, papi, recuerdas que ambos sonreímos felices cuando escuchamos mi primer tema grabado en tonglish, ibas manejando con la música a todo volumen, me decías canta y tú también cantabas. Nos reíamos. Luego, dijimos, vamos a comprar chifa, porque ya teníamos hambre. Siempre te voy a recordar con esa gran sonrisa y felicidad. Te amo mi papi Tongo, seguimos luchando juntos y junto a toda la familia, aquí estamos cuidando a mamá Gladys así que no te preocupes papi. Te amamos, recuérdalo siempre, te tenemos en nuestro cerebro, nuestra alma y en nuestro corazón.
¡Feliz Año Nuevo 2024, Papi Tongo! Y que sean muchos más con vitalidad, fuerza, amor, salud y prosperidad.

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