“Cómplices y Encubridores”

*Fausto Giraldo

giraldofaustorodrigo@gmail.com

Ante la alarmante cifra de denuncias sobre abuso sexual a niños en establecimientos educativos, no me quiero referir a los autores quienes deban enfrentar quizás dos penas: la alteración psicológica para tener ese comportamiento y el proceso legal que debe sancionar con el mayor rigor de la Ley a estos individuos depravados. La preocupación de mi redacción tiene que ver con los otros, con los cómplices y encubridores que han quedado al descubierto.

Casi el 100% de las denuncias presentadas provienen de niños, hombres y mujeres, que fueron abusados en las escuelas, públicas y privadas. Estas denuncias enmarcan un proceso seguido por algunos padres de familia quienes manifiestan que hicieron saber de los hechos a autoridades de los mismos centros educativos y del propio ministerio, se entiende que el ministro de turno debió conocer lo que sucedía.

De lo denunciado hasta hoy se desprende una “violación en serie” que se habría cometido por uno o varios sujetos, en lo personal no los considero maestros, y que dichos actos no tuvieron la celeridad y preocupación de las autoridades educativas, en todos los niveles, para investigar y sancionar el comportamiento de estos individuos y es más no realizaron el acompañamiento para que se sigan los trámites civiles y penales respectivos.

Para un mortal y común ciudadano le “salta” la duda: ¿porque las autoridades no hicieron nada frente a las denuncias? o ¿qué hicieron las autoridades? Como se dijo en los temas de corrupción: “los dedos apuntan a un mismo lado”, pues al parecer varios implicados en la violación masiva de niños en establecimientos educativos pertenecerían a la organización política denominada RED EDUCATIVA que fuera creada durante la función como ministro de educación de Augusto Espinoza; y, adicionalmente es en su período donde se habrían cometido mayoritariamente estos delitos, sin descartar años anteriores y posteriores.

No se puede encubrir el comportamiento de las personas sólo por el hecho de que, quienes cometen delitos como las violaciones, pertenezcan a la Red afín al régimen y a un ex ministro que, en su tiempo, no cumplió con su responsabilidad de velar por la integridad de la educación y la comunidad, desde los más vulnerables: los niños. Esa actitud les convierte en cómplices o encubridores de la violación de derechos de la niñez, de ocultamiento de hechos, de responsables políticos, hasta me atrevería a sugerir de responsables civil y penalmente, en la dimensión que la justicia y la ley lo determine.

El “señor” ex ministro creador y defensor de la Red debería responder por su gestión frente a estos casos, sólo el simple hecho de haber designado a rectores y directores a “dedo” a quienes forman parte de su RED y no a profesionales por sus méritos ya sería un aspecto que lo convertiría en encubridor y si ha conocido de los casos en cómplice.

Rectores y directores, designados por ser de la Red, de los establecimientos en donde se presentaron las denuncias y sólo porque “los denunciados” forman parte de las filas del brazo político del régimen de Correa en el magisterio no movieron un dedo ya los hace cómplices y encubridores.

Dirigentes de la Red Educativa y varios de sus integrantes que sabían de las denuncias y, como los denunciados arriaban las banderas “verde flex” en tiempos de campaña, no hicieron nada los convierte en cómplices y encubridores.

Yendo más allá los creadores y ejecutores de la Ley mordaza o de comunicación deberían ser declarados encubridores porque con la censura previa ocultaron los hechos, ya que sopena de instaurar juicios nadie podía decir ni publicar nada.

Debo aclarar, no todos los maestros, como consecuencia del comportamiento de unos pocos deben ser considerados violadores, la mayoría son respetables y profesionales. No todos los rectores y directores, siendo o no de la red pueden ser tachados de igual forma, conozco y son mis buenos amigos muchos de ellos pero que quizá fueron sorprendidos y engañados por la “mafia educativa” y se vieron obligados a formar parte de esa agrupación.

Finalmente se podría decir que cómplices y encubridores son aquellos que dicen que han puesto mucho cemento en la educación pero que jamás pusieron valores ni se preocuparon en esta década de la verdadera calidad educativa y hoy los caretucos dicen “yo no fui”.

La niñez exige respuestas y la sociedad ecuatoriana sanciones a autores, pero también a estos cómplices y encubridores.

 

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