Alejandro Barranquero: “Quiero transmitir mi pasión por la lectura”

Por: Fernando Guerrero Maruri

Twitter: @fguerreromaruri

Barranquero reconoce que en sociedad nos presentamos por lo que tenemos, por lo que hacemos y no por lo que somos, y esto, obedece a una tendencia que existe en el mundo y se ha dado por llamar “credencialismo”, explica que eres por los títulos que tienes, por el capital cultural que llevas detrás, cree que eso es un error y con humildad reconoce, “hay veces que observo mi currículum y no me siento del todo identificado con eso”, detrás hay un hombre de origen español humilde dice. Personaje que pudimos conocer desde una faceta no explorada, un hombre risueño e inquieto mientras transcurre la entrevista porque indagamos más allá de lo que sus libros nos cuentan.

Y es que acceder desde los buscadores en internet a Alejandro Barranquero Carretero es productivo, se encuentran más de 47 mil resultados pero casi todos hablan de sus títulos y publicaciones. Alejandro es licenciado en Periodismo, licenciado en Comunicación audiovisual, Especialista en Materialismo Histórico y Teoría Crítica, Doctor en Periodismo, con estudios en Sociología. En la última década sus estudios e investigaciones se han centrado en América Latina y lo han convertido en un referente en la Comunicación, para estudiantes de pregrado y posgrado es como una estrella de televisión. Quizá algunos lo han leído y otros se dejan llevar por ellos, pero en los congresos y seminarios de Comunicación es parte del jet set de los expositores, donde comparte sus ponencias está asegurado un lleno total, por esto fuimos a conocer más allá de sus títulos su historia de vida, su forma de ser, esta es quizá la primera entrevista que indaga su zona íntima más allá de las solapas de sus libros y referencias de escritos. Es profesor de posgrado en varias universidades en Europa y Latinoamérica y sus estudiantes pueden hablar de su nivel académico, pero muy poco saben de su vida personal.

¿Cómo fue su infancia en España?

Vengo de una familia de clase media estándar de Málaga en España, debo reconocer que no tuvimos mayores privaciones económicas porque mi padre y madre trabajaban, como decía Rainer María Rilke “la verdadera patria del hombre es la infancia”. Allí me marcó mucho la personalidad de mis padres, mi padre trabajó en una fábrica de teléfonos y desde la época de la dictadura en España él ya militaba en un sindicato e incluso se reunían clandestinamente en mi casa para organizarse y defender los derechos de los trabajadores. Mi madre es trabajadora social, nació en Melilla, una pequeña ciudad autónoma española situada al sur de África, de muy joven se trasladó a estudiar en Málaga y al poco tiempo se inició como docente e investigadora, quizá de ahí surgió mi sensibilidad social y compromiso por ambos lados, los dos han influido en mí y mi tesis doctoral

la dediqué a mi madre que siempre me estuvo diciendo “esto debe tener una estructura, mejora tus objetivos, hipótesis”, todas mis tareas se regían a su orientación cotidiana.

¿En su adolescencia, qué cosas copaban su atención?

Los primeros amores, los viajes, siempre me ha gustado mucho viajar. Vengo de unos padres viajeros. Mi padre trabajaba para poder viajar, heredé su espíritu de independencia. Me gustaba el teatro, la música, siempre fui un poco disperso, mi madre fue quien me decía: “estudia, estudia” y la curiosidad estuvo en mi juventud y en mi profesión. Principalmente la curiosidad, me ha permitido relacionarme, si veo una discusión en la calle me acerco aunque me lleve un golpe, pero nunca pude evitarlo. Y los amigos, creo que los amigos son cruciales en la vida de uno.

¿Dónde nació su proximidad académica y social hacia América Latina?

Siempre me gustó pensar e investigar los fenómenos y efectos comunicacionales en torno a aquello que la gente hace. Estudiando mi carrera de periodismo tuve la suerte de participar en un intercambio llamado InterCampus, un año fui a la Universidad de Cuyo en San Juan, Argentina, y estuve ligado a las comunidades y las dinámicas comunicacionales de la gente en la calle. Ahí me enteré que existía una mirada Latinoamericana de la Comunicación. Al año siguiente con la misma beca viajé a El Salvador a la Universidad Pública de San Salvador, ahí descubro la estructura de los medios comunitarios, y me siento tocado por los estudios culturales y la realidad de América Latina. En mi tesis doctoral desde el inicio sabía que trabajaría por Latinoamérica en los estudios culturales. Los pioneros de la Comunicación en América Latina como Juan Díaz Bordenave, Antonio Pasquali, Luis Ramiro Beltrán marcaron mi camino en un continuo descubrimiento.

En cuanto a lo existencial, ¿Le gusta la soledad?

Necesito muchos momentos de soledad y en ella lo que más me gusta es tomar un libro, el mejor acompañante de la soledad es un libro, a todo momento.

¿Practica algún deporte?

Paso muchas horas frente al ordenador y últimamente he desarrollado el gusto por correr. Los deportes en equipo nunca los practiqué, a pesar de que vengo de una familia de deportistas, mi padre es un gran aficionado al deporte y mi hermano es un periodista deportivo muy reconocido en el baloncesto. De pequeño me gustó el ciclismo, pero si me faltó un poco más de afición.

¿Cuáles fueron sus primeras lecturas?

Ingresé a la Comunicación por la Sociología y los estudios culturales, la visión histórica y diacrónica captó mi atención. Ingresé por los estudios culturales y diversos autores como García Canclini, Renato Ortiz, Martín Barbero, Jesús González Requena, Raymond Williams, Edward Thompson, Stuart Hall, Roger Silverstone, David Morley. Me atrajeron este tipo de autores ya que ellos no consideran a ningún tema tabú, es decir no existe tema alguno que no pueda ser investigado, la cultura popular me interesó mucho, la comunicación en los mercados, en los rituales, en las fiestas. Después me interesé en la sociología del cambio social, qué componente debe haber para que estalle una protesta en la calle, y otros temas que me adentraron en la teoría y procesos de cambio social.

¿Qué le dejó su recurrente contacto con América Latina?

Por mi contacto con América Latina entendí que hay otras miradas a la Comunicación, gracias a eso me preocupé por una Comunicación que no tiene nada que ver con los medios masivos. Mi atención se centró en los que no tienen espacio, que no tienen voz, los pobres, los excluidos, los colectivos vulnerables, los mayores, los migrantes, las minorías sexuales, religiosas y todo eso que no entra en las agendas de los medios.

¿Qué es lo que espera de sus alumnos de Comunicación?

Me gusta que sean ciudadanos críticos e informados, que se comprometan con los grandes problemas, que se alisten en la participación y siempre quiero transmitir mi pasión por la lectura.

Una muestra de sus trabajos académicos recientes puede ser consultada en su perfil en Academia.edu: http://uc3m.academia.edu/AlejandroBarranquero

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